sirenita minimalista

FIC: Druella

Title: Druella
Summary: Druella considered herself the empress of the good fortune... until her first daughter was born.
Characters/Pairings: Druella Black and her daughter, Bellatrix Black
Genre: Mild Angst (Drama? I don't know!)
Beta: None (but I know I should have one!)
Rating/Warnings: None.
Medium: Fic
Word Count: 606
Can the Order post to Tumblr?: No

Have you ever written or read a fic about a secondary character with an unknown past that you like so much (the fic, I mean) that it becomes canon for you? Well, this is the beginning of Bellatrix Black for me.

DRUELLA
Druella Black had a divine gift, and as every gift, this one fade away with the same slow rhythm of her youth.  She was born in a magical family of pure blood. As the only daughter, she was spoiled and as a beautiful and delicate girl, she was admired and envied. Her gift was almost providential, she was able to get everything she wished, she only needed to state out loud that what she wanted was going to be hers soon. Her gift was applicable to every kind of wish, such as material or emotional ones. Once, she declared with certainty that she was going to find a dress which would leave the gentlemen in the ball spreechless, and that’s exactly what happened. Her gift was a lot more than simple premonition, it was as if her firm determination could alter any event to her advantage. Therefore, nobody was surprised when her engagement with Cygnus Blacks was made public a month after confessing to her friends that she had intentions of seducing him.
Mrs. Druella Black became an influential witch in the magic society: a healthy woman, married to an important family with a man who had been one of the most eligible bachelors. To say that she was fortunate was quite an euphemism. Beside her gift, Druella was beautiful, thin and delicate… she moved like a nymph, she moved her hips with a soft swaying, she hypnotized her guests with her voice and subtle gestures. It was a privilege to be invited to one of the famous parties of Druella Black. She welcomed them as the empress of the good fortune.

“It will be a boy” She said proudly, caressing her pregnant belly. At her side, Walburga Black, who has married Orion Black only three months ago looked at her with indifference, as if her words were so obvious that it wouldn’t have been necessary mentioning them.

“In the Black family, the first child is always a boy” Walburga said, without a smile but with her chin up, feeling proud of the boys she haven’t had yet.

Druella’s empire fell in front of her own eyes, in a unexpected way, as it happened with the roman emperor Cesar. It wasn’t traitorous stabs what gave an end to her gift but the cry of a baby, a baby with a round head, big eyes, pale skin and female sex. Bellatrix Black was born, the only one who dared to contradict her mother’s wishes. The girl was born looking at the white wall of her house, crying outrageously, while her mother calmed down her breathe and looked at her baby’s vulva with a mix of horror and skepticism.

“My son has been born without manhood” She said in a whisper, convincing herself that it was more probable that her first male has been born with his virile member amputated than it being a girl.

Bellatrix was born without cruelness or insanity. She didn’t keep under her arm the murderous instinct for which she would be known in her adulthood. Even so, that baby that cried with rebelliousness met for the first time the disappointed eyes of her mother. She knew what disappointment was before receiving her first hug.

Druella’s natural gift had been defeated by the cry of her first daughter and her two next pregnancies were girls, too.  Bella grew up with dark eyes and a curly and black hair, with a sarcastic smile and a passionate personality. Sometimes, Druella couldn’t help thinking the daughter who she loved as much as she blamed was her personal curse: She took her gift and her youth from her.

THE END? More like the beginning of insanity! :)
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Hermione Sad

Fic - El cáliz de la discordia

Title: El cáliz de la discordia
Summary: Ron y Hermione discuten, de nuevo. Todo es culpa de un cáliz de llamas azules.
Characters/Pairings: Ron/Hermione
Genre: Genaral
Beta: Nope
Rating/Warnings: None
Medium: Short Fic
Word Count: 5234 words.
Can the Order post to Tumblr?: Yes.

EL CÁLIZ DE LA DISCORDIA

Las llamas del cáliz del fuego recuperaron su tono azulado y su fulgor se debilitó. Sin embargo, los aplausos continuaron inundando el Gran Comedor. De la mesa de Hufflepuff llegaba una mezcla de gritos, en la que se repetía el nombre de Cedric Diggory, al que vitoreaban con tesón. Los alumnos extranjeros también se habían unido al exaltado ánimo con sus diferentes idiomas y acentos. Dumbledore sonreía de forma infantil, contagiado por la emoción de sus alumnos. En ese instante, las llamas del cáliz se tiñeron de rojo y aumentaron en tamaño, como si el fuego hubiera sido alimentado. La sonrisa de Dumbledore se desvaneció en un segundo y los aplausos y gritos de los estudiantes se convirtieron en expresiones de asombro. Dumbledore frunció levemente sus cejas. No miraba al cáliz con el curioso asombro de sus alumnos sino con desconfianza, como si temiera que las ondeantes llamas fueran portadoras de algún mal augurio.

El cáliz de fuego escupió un trozo de pergamino carbonizado que flotó en aire, acunado por el humo, hasta que Dumbledore se apresuró a agarrarlo. El director leyó el pequeño papel con los ojos entornados, sin anunciarlo en voz alta como había hecho con los otros campeones. Los estudiantes y los profesores le miraban intrigados.
Harry Potter tuvo un horrible presentimiento, que casi fue confirmado cuando el anciano director miró hacia los asientos que Harry ocupaba con Ron y Hermione. Siempre que algo extraño ocurría en el colegio, lo involucraba directa o indirectamente.

- ¡Ron Weasley!- exclamó Dumbledore.

Ron miró al director con la boca medio abierta, sin siquiera atreverse a pestañear. Sintió como todas las miradas se dirigían a él y un cosquilleo envolvió su cuerpo. No sabía si sentía miedo o ilusión. Su hermano Fred se inclinó por su espalda, colocándole la mano en su hombro izquierdo.

- Nunca hemos estado tan orgullosos de ti- le dijo Fred con un tono de falsa solemnidad.

- … o tan decepcionados porque nos ocultaras que habías podido burlar la raya de edad- dijo Geroge, colocándole la otra mano en el hombro.

Su expresión anonadada fue repentinamente sustituida por una intensa emoción. Él, Ronald Weasley, había sido seleccionado como uno de los campeones para el torneo de los tres magos. Era un logro que nadie en su familia había conseguido jamás. Sus compañeros de Gryffindor comenzaron a vitorear su nombre y notó como las caras asombradas de los alumnos de las otras casas se clavaban en su nuca. Miró a su alrededor con una expresión embelesada y amplió su sonrisa al ver como algunos adolescentes que estaban sentados cerca de la entrada del Gran Comedor se ponían en pie para poder verlo. Le señalaban sin discreción. Ron se levantó, borracho con la atención recibida y notó cómo Hermione le tiraba de la manga, instándole a que volviera a sentarse pero él la ignoró.

- Ronald, acércate por favor- Le pidió Dumbledore.

Su sonrisa se había quedado congelada en su rostro pero sus ojos habían perdido el brillo eufórico. El tono serio de Dumbledore lo golpeó con fuerza, haciéndole comprender que tendría que dar unas explicaciones que no poseía. El asombro de los profesores se había transformado en miradas de reproche aunque no habían perdido del todo su desconcierto. Ron tragó saliva, su alegría le resultó repentinamente amarga. Ron asintió y se acercó a donde estaba Dumbledore con largas zancadas, algo torpes, como si acabara de despertarse.

- Yo no he hecho nada…- intentó explicarse Ron. Recordó en aquellos instantes cuántas veces había utilizado aquella frase después de provocar alguna pequeña catástrofe doméstica, su madre nunca le había creído. Pero esta vez era verdad, él no había puesto su nombre el cáliz de fuego.

- Cruza la puerta, Ron- le exigió Dumbledore.

Ron asintió de forma imperceptible y se dirigió a la puerta por la que antes habían pasado Victor Krum, Fleur Delacour y Cedric Diggory. Encontró al resto de los campeones de pie en la pequeña sala, los tres le miraron desde su posición y Fleur se adelantó algunos pasos para preguntarle:

- ¿Qué pasa? ¿Quiegen que volvamos al comedog?

Ron abrió la boca para anunciar con cierto orgullo que él era el cuarto campeón del torneo pero no emitió ningún sonido cuando vio a un grupo de adultos entrando en la sala y mirándolo con rostros enfadados. Se trataba de Ludo Bagman, Barty Crouch, Dumbledore, McGonagall, Madame Maxime, Karkarov y, para desgracia de Ron, Severus Snape. Sus túnicas ondeaban en el aire debido a la rapidez de sus pasos y Ron retrocedió algunos pasos inconscientemente.

- ¡Realmente increíble! ¡Lo nunca visto!-exclamó Ludo Bagman con una expresión emocionada que contrastaba con los serios semblantes del resto- ¿Cómo lo has hecho muchacho?

Ron apartó la mirada de la redonda cara de Ludo para mirar a Dumbledore.

- Yo… yo no he hecho nada- repitió, con cierto tartamudeo.

- Eres el hijo de Arthur Weasley ¿verdad? ¡Nos conocimos en el final de los mundiales de Quidditch!- añadió Ludo con una amplia sonrisa.
Dumbledore llegó frente a Ron y lo apartó con suavidad de Ludo Bagman. Puso ambas manos en los brazos de Ron para asegurarse que el chico le prestaba toda su atención.

- Necesito que respondas a unas preguntas sinceramente, Ronald- le pidió Dumbledore.
Ron estuvo tentado de pedirle que le llamara Ron pero, considerando que no era el momento, se limitó a asentir.

- ¿Echaste tu nombre en el cáliz?

- No, señor.

- ¿Le pediste a alguien mayor que lo echara por ti?

Ron negó con la cabeza y pudo escuchar el bufido incrédulo de Snape.

- Evidentemente miente- dijo Snape- Potter y Weasley se han dedicado a sobrepasar los límites desde su primer curso. Imagino que en esta ocasión Potter ha decidido que su amigo sea el centro de atención, por una vez.

Karkarov dio unos pasos hasta colocarse junto a Dumbledore- ¡Esto es inaudito! ¡No recuerdo que el colegio huésped tuviera derecho a dos campeones en el torneo!

- Igor, sabes perfectamente que este giro de eventos ha sido tan inesperado como para mí como para ti- respondió Dumbledore. Karkarov gruñó, no convencido, pero no se atrevió a contradecir a Dumbledore.

Fleur se acercó a Madame Maxime, la confusión evidente en su rostro- ¿Qué ocurre, Madame Maxime?- No esperó que su directora le respondiera, dio unos pasos hacia Ron con las cejas muy fruncidas- ¿Quegeis decig que este niño también va a pagticipag?

Ron notó como sus orejas se sonrojaban a pesar de que Fleur no se había detenido tan cerca de él. Lo miraba directamente a los ojos, como si estuviera analizándolo y Ron sintió cómo sus piernas temblaban con el influjo de la Veela. Había estado discutiendo con Hermione si Fleur era una Veela o no. Él estaba seguro de que lo era, con sólo mirarla sentía como si su cabeza estuviera en las nubes y no pudiera concentrarse en otra cosa que no fuera el movimiento de su cabello. Ron no estaba seguro de que alguien hubiera respondido a la pregunta de Fleur. Se sentía nervioso, asustado y emocionado. Una mezcla de sentimientos que jamás pensó fueran compatibles y, además, la presencia de Fleur lo dejaba completamente desvalido, como si lo único que supiera hacer fuera sonreír bobaliconamente. Creyó escuchar la voz de Barty Crouch repasando el reglamento del torneo de los tres magos y las insistentes quejas de Madame Maxime y Karkarov, pero sus voces sonaban lejanas como si no estuvieran en su mismo plano. Lo único en lo que podía concentrarse era en los reflejos del cabello plateado de Fleur y en cómo fruncía la boca, evidentemente descontenta. Ni siquiera se sentía lo suficiente despierto como para sentirse ofendido porque ella se opusiera a que él participara.

- ¡Sabes que el cáliz no funciona así, Karkarov! No volverá a funcionar hasta el año que viene en el próximo torneo- Ron no recordaba qué había propuesto Karkarov para recibir esa respuesta e incluso la voz que había escuchado le resultaba desconocida. Fleur arrugaba el entrecejo, en una expresión de atención que le recordó que él debería también escuchar de qué estaban hablando, al fin y al cabo, le incumbía a él también.
El sonido de una pata de palo acercándose con pasos firmes hacia él consiguió que se despertara del influjo de la Veela. Ron parpadeó varias veces y giró la cabeza, dejando de observar por una vez a Fleur para ver quién se acercaba a pesar de que el sonido de sus pasos era inconfundible. Se trataba de Ojoloco Moody. Todas las veces que lo veía en clase no le había ayudado a acostumbrarse a mirarle a su ojo de cristal. Moody se colocó delante suya, demasiado cerca, y le miró a la cara con los labios apretados, como si al fijarse en su expresión fuera capaz de descubrir si era culpable o no. Ron se preguntó por unos momentos si Ojolo Moody era capaz de leer la mente.

-¡No harás nada de lo que dices, Karkarov!- dijo Moody, sin apartar su mirada de Ron- Además, aquí él único que debería quejarse es Ron y no he visto que abra la boca.

¿Quejarse? Se preguntó Ron. Era lo mejor que le había pasado en la vida. Una oportunidad para diferenciarse de sus hermanos. Repentinamente le asaltó un temor. ¿Y si no le permitían participar? No sería extraño que se acordara que Cedric, puesto que había sido el primer campeón de Hogwarts, fuera el único que participara. Entonces tendría que volver cabizbajo a la sala común y explicarle a sus compañeros que todo había sido un error, que no participaría. Sintió pánico ante la idea de perder esa posibilidad.

-¿Quejagse? ¿Pog qué iba a quejagse? ¡Todos hemos soñado desde hace años con pagticpag en el togneo!- exclamó Fleur, indignada. Ron se percató que ni Cedric ni Krum se habían inmiscuido en la discusión, permitiendo que sus directores cargaran con el peso de las decisiones. Fleur era la única participante que parecía realmente indignada con la idea- ¡Mil galeones! Es una oportunidad pog la que muchos moguigíamos…
Ron había olvidado que el premio consistía en mil galeones. ¡Con ese dinero podría comprarse la mejor escoba del mercado! Nunca más llevaría ropas usadas y podría permitirse todas las chucherías que quisiera. Le daría parte a su madre, por supuesto, que siempre se quejaba de que tenía que hacer malabares para alimentarlos cuando parecía que sus estómagos no tenían fondo.

- Me temo que alguien pretende que Ron muera en el torneo- dijo Moody, dando un giro bastante siniestro a la discusión.
McGonagall se llevó una mano a la boca, impresionada por aquella posibilidad- No lo dirás en serio.

- ¡Siempre con tus conspiraciones!- exclamó Karkarov, señalándole con el dedo de forma acusadora- Intentas disfrazar una irregularidad deportiva de un intento de asesinato, algo ingenioso, pero no te creo. Es evidente que quien colocó el nombre de este chico en el caldero quería que Hogwarts contara con dos campeones para así tener el doble de oportunidades de ganar.

Ron miró hacia Dumbledore pero su expresión era ilegible. Parecía atento a la conversación pero sumido en sus pensamientos al mismo tiempo. Si alguien era capaz de hacer esas dos cosas a la vez, Ron supuso que ése era Albus Dumbledore.

Snape se aclaró la garganta antes de aportar su “humilde” opinión- No deberíamos descartar tan rápidamente las teorías del profesor Moody- comentó Snape. Moody asintió a su lado con vehemencia- Si las habilidades que el señor Weasley va a emplear en las pruebas del torneo se parecen en algo a sus progresos en pociones, me temo que dejara a Hogwarts en la más alta humillación.
Ron no se había detenido a pensar en aquella posibilidad y una conocida sensación de pánico se asió a su estómago. ¿Qué ocurría si era malísimo en todas las pruebas? Quizás se convirtiera en el hazme reír de Hogwarts, inventarían canciones pegadizas que se burlaran de él, murmurarían a sus espaldas, recordando aquellos momentos en los que Ron Weasley, el campeón por equivocación, se había humillado durante las pruebas. Podía imaginar la cara de desencanto de Krum y de Fleur, incluso de Cedric, al comprobar que él no era competencia: no les llegaba ni a los talones. La imagen que más fácilmente podía imaginarse, porque la había visto demasiadas veces, era la sonrisa maliciosa de Snape cuando Ron hacía algo mal.

- ¡Snape!-exclamó McGonagall, indignada porque osara insultar de aquella forma a un alumno de su casa.
Snape la ignoró y continuó hablando- Sin duda, quien ha echado el nombre de Weasley en el cáliz de fuego no quería beneficiar a Hogwarts en absoluto. Muy posiblemente, su intención era que Weasley tuviera tres oportunidades perfectas para morirse- sus últimas palabras lo dijo con una pequeña sonrisa tan bien oculta que Ron no se extrañaría de que hubiera sido él el único en percatarse de ella.
Moody asintió, sin parecer contrariado por el insulto que Snape había cargado contra el alumno- El cáliz de fuego en un objeto mágico poderoso, es necesario un mago y una bruja competente para engañarlo. Ningún estudiante de este colegio podría desempeñar los encantamientos necesarios para confundirlo.

- No sabemos cómo se ha originado esta situación- dijo Dumbledore dirigiéndose a todos los reunidos en la sala- Pero me parece que no nos queda más remedio que aceptar las cosas tal como están. Tanto Cedric como Ron han sido seleccionados para competir en el torneo. Y eso es lo que tendrán que hacer…

Ron lanzó un suspiro que no sabía que había estado conteniendo hasta el momento. A pesar de las conjeturas de Moody sobre el peligro que corría, Ron no se sentía amenazado por las siguientes pruebas. Temía más volver a la sala común y confesarle a sus compañeros que todo había sido un error que enfrentarse a unos peligros que seguramente ni siquiera fueran tal. Había escuchado muchas historias sobre Alastor Moody, una mitad decían que era un hombre brillante y la otra mitad que había perdido la cordura. La ilusión por participar en el torneo superaba con creces a las dudas sobre su propia seguridad e incluso el pánico por la humillación, en caso de que lo hiciera todo mal, le parecía mucho más real que la amenaza que Moody defendía.

Ludo Bagman, que durante la discusión de conspiraciones no había perdido su entusiasmo, se frotó las manos y dijo- Bueno, ¿nos ponemos a ello, entonces? Tenemos que darle las instrucciones a nuestros campeones ¿no? ¿Barty, quieres hacer el honor?

Barty pareció despertarse de un ensueño.

- Oh, sí, claro, la primera prueba- Se acercó al fuego, que iluminó sus expresiones. Estaba ojeroso con una piel arrugada y reseca que no había lucido durante los finales de Quidditch- La primera será el 24 de noviembre. Pondrá a prueba vuestro coraje, no os vamos a explicar de qué va porque no hay mayor coraje que el necesario para enfrentarse a lo desconocido…

Ron le escuchaba con atención, su sonrisa emocionada había regresado a sus labios ahora que no había duda de que participaría. Miró a su izquierda a Krum, que atendía las palabras del ministro con un rostro impasible, sin emociones. Ron pensó que esperaría algunos días para pedirle un autógrafo, con un poco de suerte, la competición le daría bastantes oportunidades para acercarse a su ídolo y entablar conversación. Ron se preguntó si aceptaría a firmarle en su camiseta de los Chudley Cannons, a pesar de que no era el equipo en el que jugaba Viktor Krum.

+++

Hermione se mordió el labio inferior con nerviosismo mientras miraba el reloj que colgaba de la para de la sala común de Gryffindor. ¿Qué estaba ocurriendo? Sin duda, Dumbledore no le permitiría a Ron participar. Daba igual lo que un cáliz de fuego dijera… ¡Él era demasiado joven! Y por tanto estaba mucho menos preparado que el resto de los participantes. Encima de su regazo tenía un libro de historia abierto por la mitad. En el encabezado de páginas se podía leer: “El torneo de los tres magos, 600 años de tradiciones”. Según había leído, nunca se había desobedecido al cáliz de fuego. Incluso en 1975, un alumno se había arrepentido de añadir su nombre y había intentado desapuntarse después de que el cáliz lo hubiera elegido como campeón de Beauxbattons. No se lo habían permitido. Sin embargo, ésta era una ocasión diferente, había cuatro campeones cuando sólo participaban tres colegios. Sin duda, Karkarov y Madame Maxime no permitirían que Hogwarts compitiera con dos campeones mientras que ellos sólo tenían uno. Hermione resopló, sin estar del todo convencida. Miró al resto de los Gryffindors con una mirada de reproche. Ella y Harry estaban sentados en unos asientos apartados mientras que los demás celebraban a gritos que un alumno de Gryffindor había sido seleccionado. Por supuesto, Fred y George Weasley dirigían a la muchedumbre como si fueran directores de orquesta.

Harry lanzó una mirada envidiosa a Fred y George. Le gustaría unirse a las celebraciones pero Hermione le había contagiado su pesimismo. Él jamás había oído nada del torneo, puesto que no había sido criado en la sociedad mágica, así que imaginaba que las pruebas no serían tan duras. Si alguien había muerto hacía años, entonces las medidas de seguridad ahora serían mucho más elevadas. Dumbledore no dejaría que nadie muriera en un evento deportivo. Se sentía desconcertado, de todas formas, por la selección de Ron. Él ni siquiera le había dicho que había conseguido añadir su nombre y Harry se preguntaba cómo lo había logrado y por qué no le había dicho nada. Al contrario que Ron, Harry no había tenido intención alguna de apuntarse, sus cursos escolares estaban ya plagados de peligros como para unirse voluntariamente a un concurso así.

- No se lo permitirán ¿verdad?- preguntó Hermione. Era la quinta vez que formulaba aquella pregunta y Harry le respondió de la misma forma que en las anteriores ocasiones: se encogió de hombros. Sabía que Hermione pretendía convencerse a ella misma más que a Harry.

Hermione estaba moviendo una pierna, como un tic nervioso, y Harry estuvo tentado de ponerle una mano en la rodilla para que parara.

- Él es muy joven. Son pruebas peligrosas, ha muerto gente antes. No le dejarán que participe. Por supuesto que no, Dumbledore y McGonagall no lo permitirían.

El retrato de la Señora Gorda se retiró para dejar paso a Ron y cuando su cabellera pelirroja se hizo visible en la sala común, sus compañeros estallaron en aplausos. Harry sonrió abiertamente y se unión a los aplausos. Hermione, sin embargo, miraba a Ron casi sin parpadear y tenía la espalda tan estirada como en clase, cuando quería que la profesora le permitiera responder a ella.

Era evidente por la expresión de Ron que estaba maravillado por las circunstancias. Su sonrisa se amplió tanto que Hermione se preguntó si no le dolerían las comisuras de los labios. La chica sintió pánico al comprender que aquella expresión entusiasta sólo podía significar que Ron iba a participar en el torneo de los tres magos. Por supuesto, Ron siendo Ron, era incapaz de comprender lo peligroso que era y lo poco equitativo que era el grupo de los campeones. ¡Por Dios! Cedric estaba en séptimo curso, por tanto, tenía tres cursos más de conocimientos y aprendizaje de hechizos.

Los gemelos corrieron hacia su hermano, que retrocedió algunos pasos temiendo que fuera un placaje. Le cogieron en alto, sujetando su peso con sus hombros, como si ambos fueran un trono. Lo pasearon por la sala común mientras que Ron hacía gestos de saludo casi reverenciales, uniéndose al teatro que sus hermanos habían creado para él.

- ¡Hagan una reverencia frente a su campeón!- gritó Fred.

- ¡Nuestro hermano, Ron Weasley!- lo presentó George, también a gritos.

Hermione lanzó un bufido de reproche que fue ahogado por los gritos emocionados. Agarró con fuerza el libro, alcanzando el punto más álgido de su indignación, cuando vio cómo dos chicas que jamás habían hablado con Ron se acercaban para felicitarle y abrazarle, mientras se tocaban el pelo de forma melosa. Hermione puso los ojos en blanco al ver como Ron, ya con los dos pies en el suelo, hacía uso de aquellas bromas que solía contar cuando quería llamar la atención de alguien. No había duda de que estaba encantado con la atención.
En ningún momento había confesado que él no había colocado su nombre en el cáliz, puesto que había mucha gente que parecía admirarlo más por conseguir burlar las medidas de seguridad impuestas por Dumbledore que por ser uno de los campeones. Cuando la mayoría de los compañeros ya le habían felicitado y se habían apartado, Ron se acercó a Harry y a Hermione, que lo miraban desde un asiento apartado. Harry se levantó y le dio un golpe amistoso en el brazo, felicitándole.

- ¡No lo felicites, Harry!- exclamó Hermione.

Ron la miró como si se hubiera vuelto loca.

- ¿Cómo puedes estar sonriendo por esto? ¡Las pruebas son extremadamente peligrosas! ¡Fueron prohibidas por una razón!

Ron se encogió de hombros, sin borrar su sonrisa. Esto pareció enervar aún más a Hermione.

- ¡Tienes que ir a Dumbledore y decirle que no puedes participar!

- ¡No pienso hacer eso! ¿Por qué iba a hacer eso? ¿Estás loca?- dijo Ron, imitando su elevado tono de voz.
Hermione hizo aquel gesto con la nariz que hacía siempre que Ron le decía algo que la ofendía- No puedo creerme que Madame Maxime y Karkarov no se hayan quejado. Hogwarts tiene dos campeones mientras que los otros colegios sólo cuentan con uno…

- Se quejaron- respondió Ron- pero a Dumbledore le dio igual, dijo que no tenía más remedio que participar y eso que Moody decía que…- pero Ron se quedó repentinamente callado, dudando si compartir aquella información. Las caras de expectación de Harry y Hermione le instaron a continuar- bueno, les dije que yo no había colocado mi nombre, lo cual es verdad, y Ojoloco piensa que quien echó mi nombre al cáliz, bueno, que…

- ¿Qué?- preguntó Harry, intrigado.

- Piensas que quien echó mi nombre en el cáliz lo hizo para asegurarse de que yo moría en alguna de las pruebas. Estupideces, por supuesto- dijo Ron, intentando quitarle importancia- Todo el mundo sabe que Moody está obsesionado con las conspiraciones. Está como una cabra, si queréis mi opinión.

Herminone se llevó las manos a la boca, aterrorizada y Harry sintió un mal presentimiento. No era una noción desconocida que él estuviera en peligro de muerte, pero el hecho de que uno de sus amigos lo estuviera era algo que nunca terminaba de parecerle completamente real. En segundo año, con la amenaza del basilisco que atacaba a hijos de muggles, él no había creído que Hermione pudiera correr ningún peligro hasta que la había visto petrificada en una camilla de la enfermería, su piel fría y pálida como la roca.

- Y sabiendo que tú no echaste tu nombre al cáliz y después de que Moody mencionara tal posibilidad, no se te ocurrió que… no lo sé- musitó Hermione con ironía, parecía tremendamente enfadada- ¡… Que la situación era demasiado peligrosa! ¿Cómo puedes estar tan tranquilo?

- Claro que lo pensé, pero no puedo hacer nada por remediarlo ¿no? Tengo que participar, estoy obligado. Así que simplemente tendré cuidado y haré las pruebas lo mejor posible. Y no sé quién ha puesto mi nombre pero… dudo que nadie quiera matarme a mí, tuvo que ser una broma o alguien que decidió hacerme el favor.

Hermione entrecerró los ojos, como siempre hacía cuando estaba concentrada pensando.

- Es evidente quién fue- dijo Hermione. Harry y Ron la miraron con las bocas levemente abiertas. Hermione se inclinó como si fuera a contar un secreto y sus amigos la imitaron, para poder escucharla- ¿Quién iba detrás de la piedra filosofal en nuestro primer año? ¿Quién era el heredero de Slytherin? ¿Con quién creemos que se ha ido a reunir Colagusano?- Hermione no esperó a que Harry o Ron respondieran- Quien-no-debe-ser-nombrado.

Ron comenzó a reírse con escándalo y Hermione le miró con los ojos muy abiertos, como si no pudiera creer lo que veían sus ojos. Ron se limpió las lágrimas de risa con su muñeca y con ese gesto, Harry supo que la risa no era del todo natural sino que tenía la intención de irritar a Hermione.

- Suenas como Moody, con tus conspiraciones…-dijo Ron. ¿Por qué iba a querer matarlo El-que-no-debe-ser-nombrado? Él estaba medio muerto, moribundo y a pesar de que Ron era consciente de que eso no le había detenido antes, dudaba que el señor tenebroso supiera siquiera su nombre.

Harry, sin embargo, no consideraba aquella idea tan disparatada. Recordó la sensación de pánico que había sentido cuando Dumbledore había mirado en su dirección y por un momento había creído que pronunciaría su nombre.

- Pero si ha sido él ¿Por qué no…?- Harry miró a Ron y guardó silencio. Conocía a su amigo lo suficiente como para saber que malinterpretaría aquella pregunta y se ofendería.

Lamentablemente, Hermione consideraba que aquel tema era demasiado importante como para callarse nada por miedo a herir la autoestima de Ron.

- ¿Por qué, entonces, no echó tu nombre, Harry, en lugar del de Ron?- terminó Hermione la pregunta por él. Tal y como Harry se imaginaba, el semblante de Ron se convirtió en una expresión de furia. Sus pecas se perdieron por el color rojo que había adquirido su piel.

- Así que ése es tu problema- le espetó a Hermione, señalándola con el dedo. Hermione le miró sin comprender- Piensas que haré el ridículo en el torneo. Piensas que Harry lo haría muchísimo mejor. ¡Diablos! Seguramente crees que sería mejor para Hogwarts que sólo le representara Cedric ¿verdad?

- ¡Yo no he dicho eso!- exclamó Hermione- Ron, siempre tergiversas mis palabras.

- ¡Ni siquiera sé qué significa “tergiversas” así que dudo que yo haga eso!

Hermione abrió la boca para replicar pero la cerró como un pez fuera del agua. Levantó un dedo, como si acabara de ocurrírsele una idea y acercó su nariz al inmenso libro que aún tenía en su regazo. Comenzó a leer en voz alta.

- “1819: En la primera prueba del torneo de los tres magos, los campeones tenían que enfrentarse a tres gigantes. En esta prueba tenían que dejar de lado sus instintos competitivos para derribar al enemigo común. Uno de los participantes se rompió la pierna en 22 partes”
Ron puso los ojos en blanco- Te recuerdo que nos enfrentamos a un trol cuando teníamos 11 años.

- ¡Los gigantes son mucho más peligrosos que los troles, principalmente porque piensan!- gritó Hermione. Ron echó la cabeza para atrás, ofendido como si Hermione acabara de llamarle “trol”. Hermione continuó leyendo- “En 1927, Elsa Babineaux ganó el torneo después de adivinar el nombre de una peligrosa arpía. Lo tenía escrito con runas en un colgante” ¡Tú ni siquiera cursas runas!

- ¡Deja de leer! ¡Sé perfectamente cómo son las pruebas del torneos de los tres magos!

Ambos estaban gritando y Hermione miró alrededor azorada, al darse cuenta de que los pocos alumnos que quedaban en la sala común les estaban mirando con atención. Ellos volvieron a atender sus propias conversaciones o tareas, las discusiones de Ron y Hermione eran tan frecuentes que ya no suponían entretenimiento para nadie. Ron aprovechó que Hermione se había despistado para girar sobre sus talones y dirigirse al exterior de la sala común. No sabía bien a dónde quería dirigirse, simplemente quería librarse de Hermione. Ella, sin embargo, no estaba dispuesta a rendirse tan pronto y le siguió a través del retrato.

Harry decidió quedarse en la sala común, ya hacía mucho tiempo que se había quedado fuera de la conversación. Meneó la cabeza y suspiró, acostumbrado al comportamiento de sus amigos. Miró por la sala, en busca de alguna cara conocida y vio a Dean Thomas y a Seamus Finningan jugando al Snap explosivo en una mesa cercana. Se acercó a ellos para unirse al juego.

Hermione andaba detrás de Ron tan rápido como sus piernas le permitían, puesto que aún cargaba el pesado libro e intentaba leerlo al tiempo que caminaba.

- “En 1941, los campeones del torneo en su segunda prueba tenían que cortar la madera de unos bowtruckles”- leyó Hermione- Dime Ron ¿Sabes acaso qué es un Bowtruckle?

Ron se detuvo en seco y se dio la vuelta con brusquedad.

- No, pero presiento que me lo vas decir tú.

Hermione asintió con la cabeza- Son unas criaturas fácilmente confundibles con árboles cuya madera proporciona unas varitas realmente poderosas. Ahora, Ron, dime ¿Cómo cogerías su madera sin que te atacara?

Ron la miró con hostilidad, se rascó la cabeza y pensó durante largos segundo las repuesta. Escuchó cómo Hermione resoplaba frente a él, así que levantó la cabeza para mirarla.

- ¡Demasiado tarde, el bowtruckle ya te ha sacado los ojos! Estás muerto- dijo Hermione con una mirada fría.

Hermione se arrepintió de sus palabras en el momento en que las dijo. Ron no parecía ya enfadado, sino dolido y Hermione se lamentó al no poder retractarse. Se mordió el labio inferior con pesar.

- Lo siento, Ron… Sólo quería que vieras…

- Lo inútil que soy, lo poco que sé…- dijo Ron.

Hermione negó con la cabeza- No, lo peligrosas que eran. Yo tampoco saldría viva de ellas.

Ron dejó escapar una sonrisa amarga- ¿Tú? Tú tendrías tiempo de enumerar todas las debilidades de la criatura mágica, pronunciar el encantamiento correcto y aún te sobraría tiempo para alisarte el pelo o merendar. Yo, sin embargo, no soy más que un estúpido.

- ¡Eso no es verdad!

Ron negó con la cabeza y hundió los hombros. Comenzó a andar en su dirección, acercándose a cada paso más a ella. Hermione contuvo el aire por unos segundos, la idea de tener a Ron tan cerca provocaba un cosquilleo dentro de su estómago, pero él pasó de largo, camino de regreso a la sala común. Hermione suspiró, sintiéndose repentinamente débil. No había conseguido que Ron viera cuán peligroso era el torneo, aún peor, le había ofendido. Parecía que insultarlo sin darse cuenta era una de sus cualidades más notables. Hermione lo siguió de cerca, sin atreverse a decirle nada. Ron ignoró su presencia durante todo el camino de vuelta.

Cuando entraron en la sala común, Ron saludó con un asentimiento de cabeza a Harry que aún estaba jugando al Snap explosivo con Dean y Seamus. Hermione cogió aire antes de hablar de nuevo.

- Dime al menos de qué se trata la primera prueba- le pidió Hermione- Podré ayudarte a prepararte.
Ron ni siquiera se detuvo para responderle, comenzó a subir las escaleras y desde el primer peldaño le gritó:

- ¡No necesito tu ayuda!- aligeró su paso- ¡No te necesito!

Hermione tragó saliva y lo vio marcharse escaleras arriba. Se dijo a sí misma que no iba a llorar, no allí delante de todos los estudiantes que ocupaban la sala común. Aquel “no te necesito” se había clavado en ella con fuerza. Se preguntó si le hubiera dolido menos aquella contestación en su primer curso pero se dio cuenta de que no. Hubiera dolido igual, todo lo que Ron pensaba de ella siempre le había afectado mucho, incluso cuando no eran amigos. La única diferencia ahora era que… bueno, quizás lo quisiera de forma diferente, más madura.
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EL VAMPIRO AMANTE- Ensayo


Ensayo sobre el nuevo vampiro para estrenar mi regreso a livejournal, que lo había dejado abandonado:

EL VAMPIRO AMANTE
ensayo


Todas tenemos un poco de Emma Bovary


Casi todas, al menos.  En nuestra búsqueda por "El hombre perfecto" estamos alimentadas por aquellas novelas y películas cuyos protagonistas son perfectamente imperfectos, cuya única falta es la carencia de realidad. No existen o se han extinguido. Este modelo irreal del hombre perfecto es una antigua noción, desde Mr.Darcy (Orgullo y Prejuicio) y Mr.Rochester (Jane Eyre) hasta personajes más actuales como Jack y Sawyer (Lost), Chuck Bass (Gossip Girl), Derek (Anatomía de Grey), Logan Echolls (Veronica Mars). Que cada una elija el suyo. 


Pero en esta era, ha aparecido una nueva variable en la ecuación (cuanto menos curiosa). Ahora el hombre perfecto tiene colmillos, chupa sangre (orgánica o sintética) y posee la admirable voluntad de controlar sus ansias de devorarnos. El león acaricia al antílope, es capaz de reprimir sus instintos básicos con excepción, en algún momento de extrema debilidad, de algún mordisco por aquí o allá (Cosa que el antílope desea, como culminación de su unión sexual...según True Blood). Pero a falta de vampiros o si la relación con éste finalmente se ha desmoronado (¿Cómo?¿Quién lo hubiera previsto?) siempre se puede acudir al hombre lobo, como un sustituto si así se precisa. El hombre lobo, por lo menos, será capaz de cogernos de la mano mientras paseamos a plena luz del día. Pero también tiene sus puntos flacos: Seguramente ladrará mientras duerme y además esta nueva relación abre la puerta a la Zoofilía, asunto en el cual no profundizaré más.


Se puede decir, por tanto, que la búsqueda del hombre perfecto se ha complicado un poco. Ahora nos limitaremos a buscarlos en plena noche o en bosques, si son de aquellas que prefieren a los lobos, de esta forma se reduce el espacio temporal (si nos limitamos a la noche) o a el espacio geográfico (bosques) en nuestra incesante búsqueda. Por ahora la búsqueda parece más sencilla, más restringida, pero la situación se complica cuando nos vemos en la obligación de comprobar si los vampiros y los hombres lobo existen o se han extinguido. Pero ¿Por qué juzgar?, si el nuevo héroe es el vampiro, si la succión de sangre nos parece erótica, pues bien... ¡adelante! Sólo nos quedaría elegir qué tipo de vampiro, como si pidiéramos una pizza:


- Uno que brille bajo el sol (Crepúsculo), uno al que se le retraigan los rasgos faciales cuando siente ansiedad (Buffy, cazavampiros), uno cuyo sangre sea un poderoso afrodisiaco (True Blood) o alguno que tenga un hermano malvado (Vampire Diaries).


Es la mejor época para ser un vampiro. Así lo demuestra el quinto capítulo de la sexta temporada de Sobrenatural (6x05: Live free or Twihard). Ya sea con la intención de alimentarse o de encontrar una relación amorosa estable, el vampiro tiene las cosas muy fáciles. La víctima o la afortunada siempre estará dispuesta, el vampiro es su nuevo héroe.


Pero todo sea dicho, si todos los vampiros (o la mitad de ellos) son como Eric Northman (Alexander Skarsgård en True Blood) entonces yo también me apuntaré a la caza del vampiro. En serio, sin ironías. 


Por último, por asuntos de derechos de autor, debo reconocer que la relación del hombre lobo con el concepto de la Zoofilia fue una idea de Fabiola Muñoz, y lo que originó este ensayo proveniente de una paranoia (como suele ser normal en mí).


Carolina Daza León

  • Current Mood: happy happy
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The sex life of a dopplegänger (Annie/Jeff)











 

THE SEX LIFE OF A DOPPELGÄNGER

 

 

1. STUDY ROOM (LIBRARY) INT/DAY

 

Annie comes into the library. She seems stressed.

 

ANNIE

Abed!

(She shouts, but then stop when she realizes that the whole group is there. Her cheeks turn red as she approaches Abed more calmly)

I need to talk to you about…
(She looks around; everyone feigns that they are not trying to hear her)

About sex

 

 

PIERCE

Love how easy the women are, that’s the reason I had seven wives. Such an indecent proposition, Bravo, Annie!

 

ABED

I see where you are going… Now that you know about my intentions, what would you prefer? Black underwear o yellow?

 

ANNIE

What?

(She seems offended, but then her semblance soften in a thoughtful stare)

Black

 

Jeff is watching the exchange with his brow frown. He inclines over Britta.

 

JEFF

Do you understand what is going on?

 

BRITTA

Not really

 

SHIRLEY

Sweetie, don’t you think its better to talk this things privately?

 

ANNIE

Yes. You are right! Thanks Shirley. Abed, follow me

 

PIERCE

She is fierce! Look how she tames her man

(He says while Abed follows Annie outside the library)

 

BRITTA

Shirley, now we wont hear what they were talking about!

 

SHIRLEY

Wasn’t it obvious?

 

JEFF

Not for me

 

TROY

What am I going to do in the breaks of study when Abed is busy having sex with Annie?

 

BRITTA

Troy, we are as funny as Abed

 

Troy makes a face, he doesn’t agree with Britta.

 

JEFF

They are not gonna have sex because… its not logical. They are not this kind of characters…

 

SHIRLEY

Darling, you talk now like Abed…

 

BRITTA

What he is trying to say is that if here is someone who’s gonna have sex with Annie, this would be him.

 

JEFF

I haven’t say that… at all!

 

TROY

Wouldn’t it be me? I am with who she was in love during high school…

 

JEFF

(Frown his brows)

What? Do you still see her like hot Annie?

TROY

Hey! Your description about her body was too much specific, dude. Completely effective.

 

 

2. COMON ROOM. INT/DAY

 

 

ANNIE

Sit down, Abed.

(He does as she says)

Figure my surprise when a girl, who I doesn’t know but looks quite familiar to me, asks for my help. I say: “Yes! Of course!” thinking she just needs my Spanish homework or something like that. But Bam! Then she sits by my side, just in the spot you are right now…

(She says it without breath, so she takes her time to continue)

 

ABED

And?

 

ANNIE

And she asks me about my favourite sexual position!

 

ABED

Oh. Fake Annie isn’t so much discreet.

 

ANNIE

No! She isn’t… and I ask her: “Why do you want to know this?” and she answers: “I have to film a sex scene performing you and your boyfriend” Who is my boyfriend? Vaughn isn’t…

 

ABED

Actually, she is talking about Jeff, what makes me think that she doesn’t really understand the plot of your relationship. Because you are not girlfriend and boyfriend yet, you are still in the friends with benefits field. Hotter.

 

ANNIE

I thought the sexual tension between Jeff and me disappeared with the werewolf curse

 

ABED

The audience was not happy with this development and I agree with them, your relationship with Jeff is one of the most exiting things of the show. Keeps a lot of audience.

 

ANNIE

Okay… We are friends, Abed, so I will let you use my body…or my name and her body…in a sex scene. Just a condition.

 

ABED

What is it?

 

ANNIE

I want to be sexy in that scene, as an adult. Not like a girl who only had one unsatisfactory relationship with a guy who happened to be gay. Understood? The character of Annie Edison knows how to make love. Okay?

 

ABED

It seems fair. So…what do you prefer? Under or on the top?

 

ANNIE

On the top, I need control.

 

ABED

Great. That’s great.

 

The last statement is heard by Shirley, who covers her mouth scandalized by this exchange of words.

 

3. COLLEGUE LOUNGUE. INT/DAY

 

Shirley goes after Abed, she seems very angry.

 

SHIRLEY

I am so disappointed on you!

 

Abed frowns and points to himself, unsure if Shirley is really talking to him.

 

SHIRLEY

Yes! You… I never though that you were going to be a pervert…to little Annie! How can you make such indecent proposition?

 

ABED

I recall that this was exactly what Pierce said about Annie, he was proud of her though.

 

SHIRLEY

… Jeff, even when I love him, it was possible that he and…sweet Annie… but you! How did this happen?

 

ABED

I am not a pervert. Its not gonna be a porn scene or nothing similar…we are going to cut before either of them gets completely naked. I want just some kisses on the skin, filthy words maybe…not more.

 

SHIRLEY

They? Who are they? Who is gonna get naked? I mean, you and Annie…

 

ABED

Jeff and Annie, of course. The sex scene is between them.

 

SHIRLEY

Oh. This has more sense…Not that you doesn’t make sense naked or in this activity, Abed.

 

ABED

Don’t worry. I understand: He is Jeff.

 

SHIRLEY

Yeah…so, sex scene? You are talking about your show about us. Don’t you?

 

ABED

Yes. I am due to film the fifth episode of the third season.

 

SHIRLEY

Third season! How many chapters are?

 

ABED

Twenty-five per season

 

SHIRLEY

Can I…Can I watch it?

 

ABED

Yes. Of course, I think you will enjoy the Jeff and Annie’s first date. They don’t realize it is a date. Girls say its romantic

 

SHIRLEY

Oh, cute!

 

ABED

Yes. That’s the normal reaction.


Link to Part II (Livejournal said it was too large)

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The sex life of a dopplegänger. Part II (Annie/Jeff)

THE SEX LIFE OF A DOPPLEGÄNGER. PART II   
         

4. STUDY ROOM (LIBRARY). INT/DAY

 

PIERCE

So this guy comes in a bar and…

 

BRITTA

Can we begin studying Spanish please?

 

JEFF

Annie is not here yet.

 

TROY

Shirley isn’t, either

 

ABED

Oh. Annie is not gonna come today. I forgot to tell you, guys.

 

JEFF

What? Why? Is she ill?

 

ABED

No. She is shopping underwear with FakeAnnie.

 

JEFF

That doesn’t seem something that Annie would do.

 

ABED

Oh. But she is! Today is the big night! She is pretty excited!

 

PIERCE

…Like a virgin!

 

BRITTA

Pierce, we are gonna do like we didn’t hear you!

 

TROY

Don’t we do this everyday?

 

JEFF

Abed. Can you explain us the real reason? If she asked for your help…You can tell us the truth, she is your friend but we are too.

 

 

In this moment, Shirley comes in. She is crying soundly and she points to Jeff, accusatively.

 

SHIRLEY

You don’t deserve her, hot pants! She is right: Man is evil and you are a man!

 

JEFF

What have I done now?

 

ABED

I think she have just watched the final chapter of the first season

 

TROY

Does anybody understand it? Because I don’t understand what he is talking about, and I always understand him so this is wrecking my brain.

 

BRITTA

Don’t worry Troy, I don’t understand him and I am sure Jeff doesn’t either.

 

ABED

She watched the show I am filming about us. There Jeff and Annie have a tortuous relationship, after a big sexy kiss in this same study room, they try to avoid the sexual tension. Specially Jeff, who thinks he is too old for Annie

 

JEFF

I am! She is eighteen and I am…well, older

 

ABED

So in an episode he says to Buddy that we try to not sexualise her

 

BRITTA

Do you have a FakeBudy too?

 

SHIRLEY

But Jeff doesn’t want to sexualise her because he did it once, and they kissed but they can’t be together for the difference age and he is suffering a lot, because she is always beside him in the study room, and she wears short skirts, and he doesn’t see innocence in her anymore…but they can’t be together so they just look at each other with loving eyes…and it is very heartbreaking! So sad!

 

ABED

But then, a guy named Ethan moves to Greendale because he is expelled of Yale. Ethan falls in love with Annie and they start dating, even when Annie is still in love with Jeff, who comes to the realization that if he can’t sexualise her, nobody can. So he ask her to dump Ethan, But Annie thinks he is being possessive instead of romantic, so she says no.

 

SHIRLEY

… But three hours later, she changes her mind and she goes to look for him.

 

TROY

Why are they ending each other phrases? That is my job!

 

SHIRLEY

But when she comes to the library, I mean, she arrives here…Jeff is making out with another girl which name I doesn’t know yet!!

(She cries again, violently)

 

ABED

Her name is Ashley

 

SHIRLEY

Then Annie looks at Jeff’s eyes and say: “Man is evil and you are a man. I hate you!” Poor girl….

Couldn’t you have waited three hours?? You would be happy right now!

 

JEFF

Shirley, This story didn’t really happen… and probably it won’t happen.

 

ABED

In the next chapter, Annie starts working in a nightclub like a sexy dancer.

 

SHIRLEY

Oh, Does she? Poor sweet girl in love!

 

ABED

Spoiler. Sorry, Shirley

 

JEFF

See? Annie as a strip dancer? Not realistic

 

TROY

I think one of her favourites movies is Moulan Rouge

 

Shirley cries again, more soundly if it is possible.

 

PIERCE

I expected a little more of meat from this movie, if you know what I mean.

 

SHIRLEY

In the TV show, Jeff usually dreams about her…not cute dreams, evil man dreams! See, its real! Everything is gonna happen, Abed is a physic…a witch!

 

JEFF

I don’t dream about Annie…not in that erotic way you are thinking of, Shirley

 

ABED

Off Character

 

JEFF

Well, Doesn’t matter what I dream. Ok? The important thing is that Abed Cool Videos are fiction.

 

Shirley continues crying.

 

JEFF

Okay… We can’t study today. Reunion dissolved… I am gonna look for this Ashley chick.

 

SHIRLEY

He is an evil man, he is…

 

JEFF gets out of the library. Abed follows him.

 

5. COLLEGE LONGUE. INT/DAY

 

ABED

Jeff! I think FakeJeff wants to ask about your favourite sexual positions

 

JEFF

Right now, I am uncomfortable talking about this thing, Abed.

 

Dean Pelton appears suddenly in front of them. A student is beside him, he seems a male version of Annie. His hair is black; he uses short pants and a wool sweeter.

 

DEAN PELTON

Jeff, Jeff, Jeff… The student I wanted to see. I have talked about you a lot to Nathan… and I can’t think of a better person to show Nathan around the campus

 

JEFF frowns and looks at Abed.

 

ABED

I knew the audience wouldn’t like his character because he is an obstacle between you and Annie, so I opted to name him Ethan, because I like Nathan of One Tree Hill. Didn’t want to tarnish his name

 

Nathan and Dean Pelton looks at Jeff expectantly, their faces reflect their confusion about the conversation with Abed.

 

DEAN PELTON

So Jeff, What do you say?

 

ABED

They are going to hate each other. Bad idea.

 

 

 

N/A: After writting the end of the fic, I didn´t realize that there weren´t actual Jeff/Annie interactions. I thought that this way was okay...like good different? Hope you enjoyed it and didnt find too much mistakes (Sorry if you did, in my defense I will say that English its not my natal language)

 

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Frágil Annie (en 10 universos alternativos)


FRÁGIL ANNIE (Jeff/Annie)


Fingir que nada ha ocurrido es sencillo.

 

Pequeña Annie se sienta a su izquierda. Sus hombros están rectos, cargando sólo el peso de una rebeca rosa fucsia. Las rodillas de sus piernas están unidas y su corta falda apenas presenta alguna arruga. Su voz a veces adquiere un tono chillón, especialmente cuando intenta que su opinión prevalezca sobre la de los demás. Cuando Jeff les informa de alguna nueva conquista, ella sonríe y lo felicita con exageración. Cuando Jeff y Britta se introducen en una discusión en la que ambos flirtean con la misma dedicación, Annie ni siquiera parpadea, más ocupada en los verbos del pretérito perfecto del español. En esos momentos, a ambos les resulta fácil fingir.

 

***

Annie está llorando detrás de un árbol. Sus hombros están encogidos y sus rodillas están pegadas contra su pecho, su voz sale de su garganta mediante bocanadas de aire, como si le fuera complicado respirar. Jeff le mira en silencio desde detrás del árbol, dudando si acercarse o no. Es Annie la que se da la vuelta con brusquedad y le mira con una mezcla de ira y tristeza. Jeff suspira, preparándose para la inevitable conclusión.

 

- No puedo perdonarte, Jeff Winger. No puedo.

 

***

 

La cafetería está repleta de los personajes más peculiares de Greendale. Jeff Winger, de antigua profesión abogado, lleva colocada unas gafas de sol que en cierto modo lo distancia de su alrededor, dejando patente que él  no pertenece a ese decadente lugar. Su estancia allí sólo es resultado de un suceso accidental. No son sus ojos los que recaen en la delgada figura de una chica morena de 18 años, son sus oídos los que captan su voz, pronunciando en un español casi perfecto unas palabras que él no es capaz de entender.

 

- ¿Español?- Jeff se acerca a ella, buscando confirmación.

 

Los ojos de la joven brillan, animada por el simple hecho de que alguien se dirija a ella. Como si fuera un fantasma que repentinamente se vuelve visible.

 

- - ella responde en español y Jeff se apresura a extender su mano para presentarse.

 

- Jeff Winger

 

- Oh, sé quién eres- responde sonriente y añade- Quiero decir tus fotos están por toda la universidad- Jeff dirige su mirada a los carteles de publicidad de Greendale.

 

- Ya. Al director le gusta tenerme aquí...- Jeff se queda callado, esperando que la joven se presente también. Pasan largos segundos hasta que ella se da cuenta de que a un total desconocido le interesa saber su nombre.

 

- ¡Annie, mi nombre es Annie!

 

- ¿Annie a secas?

 

- ¡No! Annie Edison

 

***

 

El caso en el que está trabajando ahora mismo: “el dueño de una tienda de barrio contra unos grandes almacenes” no es lo que él considera emocionante. Está en tal estado de aburrimiento que su cuerpo le pide instintivamente que dedique toda su atención al café frío que aún reposa sobre la mesa. Dejando los archivos del caso judicial en la mesa, Jeff sostiene la taza de café con la mano derecha mientras que con la otra mano, ojea el periódico. No hay nada especialmente interesante, sólo noticias de política, abusos y asesinatos.

 

La foto de una adolescente de 17 años llama su atención. Su radiante sonrisa se dirige hacía el lector, hipnotizándolo. La foto es en blanco y negro, pero Jeff juraría que los ojos de aquella joven son de un azul intenso. Al leer las líneas que hay bajo la fotografía, Jeff abandona su taza de café sobre la mesa nuevamente y suspira:

 

“ Annie Edison (sobre estas líneas) muere de sobredosis al consumir una caja completa de píldoras de Adderall”

 

Jeff Winger nunca ha conocido a esa chica y no es la primera vez que lee sobre el suicidio de un joven adicto, pero sin embargo aquella noticia lo afecta de alguna forma. Jeff se acaricia el entrecejo y pasa la página, esperando que aquella sensación de desconsuelo se esfume pronto. “Esto no debería haber ocurrido” piensa y sin embargo, ni siquiera él mismo comprende por qué lo piensa.

 

***

 

Jeff Winger es un viejo pervertido, hostigador de jóvenes.

 

Es en lo único que puede pensar mientras Annie se abraza contra él, su pequeña nariz pegada a su hombro. La lujuria no debería manchar ese inocente momento y sin embargo, lo hace. El olor de vainilla que el pelo de Annie desprende lo inunda, introduciéndolo en un estado embriagador. Está adormilado, cómodo, como un niño que está siendo acunado con lentitud. El abrazo dura largos segundos y a su alrededor, los estudiantes pasan de largo, sin detenerse a mirar aquella muestra de afectos. Quizás ellos sólo pueden ver un abrazo. No es un gesto inocente, es un derroche de sensaciones prohibidas y Jeff ha pecado muchas veces pero nunca se había sentido tan inofensivo en los brazos de la tentación. Quiere decirle: Annie, eres peligrosa. Eres el diablo. Pero seguramente ella le malinterpretaría y tampoco es lo que una mujer quiere escuchar después de haber llorado durante media hora. ¿Cuánto tiempo llevan abrazándose? Los minutos se habían congelado en aquel pasillo de la universidad.

 

- Gracias, Jeff-  susurra en su hombro.

 

Jeff la estrecha aún más contra su cuerpo. Él es un viejo pervertido y quizá el infierno no sea un destino tan indeseable.

 

***

 

Una farola parpadea sobre su coche, creando una atmósfera de incertidumbre con la que no está nada cómodo. Jeff aprieta sus manos contra el volante para calmar su impaciencia, su mirada se desvía hacia la calle mal asfaltada. Si Annie no abandona esa habitación ahora mismo, irá él mismo a sacarla de allí. Sobre su regazo está su móvil, en la pantalla aún se puede leer el mensaje que Annie le ha mandado apenas un cuarto de hora antes. Jeff jamás se ha levantado de la cama y se ha vestido con tanta rapidez. El mensaje sólo dice “Te necesito”, seguido de una dirección escrita con tantas faltas de ortografía que indican el estado de nerviosismo de Annie. Porque ella nunca tiene faltas de ortografías. El conocimiento de que aquella noche Annie había quedado con Vaughn no ayuda a Jeff a relajarse.

 

Por fin, la inconfundible figura de Annie aparece bajo la leve luz de la farola y Jeff se tranquiliza, desligando sus dedos del volante. Cuando Annie entra en el coche, acompañada de una entrecortada respiración y la cara surcada con lágrimas, Jeff maldice por dentro a Vaughn.

 

- ¿Te ha hecho algo?- aquel sentimiento de hermano incestuoso sale a flote y Jeff le mira con determinación, como si de esta forma fuera a arrancarle una confesión.

 

- No. Él no ha hecho nada. Ése es el problema- responde Annie. Jeff frunce las cejas, sin comprender- No quiere hacer eso conmigo- La palabra sexo es una palabra demasiado fuerte para Annie y aunque en estos momentos ésta es la protagonista de sus pesares, no se atreve a pronunciarla, o al menos eso es lo que supone Jeff- Dice que quiere tomarse las cosas con lentitud...

 

Jeff traga saliva. Repentinamente incómodo. ¿En qué película, después de que el héroe rescatara a la dama en apuros, ésta le habla de sus experiencias sexuales (o la ausencia de ellas) con otro hombre? Jeff niega con la cabeza, pasa demasiado tiempo con Abed, definitivamente.

No le apetece hablar de eso. Annie, Vaughn y sexo son unas palabras que no quiere ver unidas en la misma frase y sin embargo, ahí están, estropeando su heroicidad.

 

- ¿No soy atractiva? ¿No soy lo suficientemente sexy?

 

Jeff traga saliva, de nuevo. No quiere responder a esas preguntas. Preferiría limitarse a abrazarla, fingir que se apiada de aquel dolor. Pero sería mentira, porque ahora mismo no hay nada que le alivie más que la idea de que Vaughn no ha tocado a Annie. No quiere hablar de eso pero después de semanas fingiendo que no hay ninguna clase de atracción sexual entre ellos, porque él es mayor y ella pequeña, se lo merece.

 

Los ojos de Annie lo miran decepcionados y dolidos al interpretar su silencio negativamente. Jeff espera que la próxima lágrima que se derrame por su mejilla sea causada por él y no por Vaughn, ese pensamiento lo hace sentirse rastrero. No quiere hablar, pero tampoco quiere decepcionarla. Annie convierte su dolor en enfado y se dispone a salir del coche, enfurecida. Jeff la agarra del brazo.

 

- Ven a mi casa, come algo y descansa. Supongo que no querrás volver ahora a casa de tus padres, sé que les dijiste que estabas durmiendo en casa de Britta...

 

Annie suspira rendida, asiente con la cabeza y vuelve a entrar en el coche. Jeff arranca el automóvil. Está planeando qué hará aquella noche: le dará un vaso de agua, algo de comer y dejará que duerma en su cuarto, mientras que él se traslada al sofá. Quiere creer que eso es lo que ocurrirá. La carretera se extiende ante ellos y Jeff se siente como si se encaminará hacia la tentación, los sollozos reprimidos de Annie confirman su presencia a su lado. Jeff evita quitar la mirada de la carretera, evita mirarla de reojo. No sabe qué ocurrirá aquella noche y aún no ha decidido si se arrepentirá o no.

 

***

 

Susan Winger entrelaza su brazo con el de su marido y se viste con su sonrisa más radiante. Su cabello está recogido en un hermoso moño y su vestido marca su figura. Muchos hombres han envidiado a Jeff Winger por la mujer con la que duerme todos los días. Y él la quiere, aunque a veces se deleita recordando sus días de soltero. Susan le susurra a su esposo en el oído los nombres de los invitados para que Jeff los salude con una amplia sonrisa, fingiendo que siempre los tiene en mente. Cuando la pareja llega junto a la bandeja de canapés, Susan señala con la cabeza a un joven de unos treinta años, atractivo, negro, bien vestido y en la compañía de una joven que por su postura hierática parece estar bastante incómoda.

 

- Troy Barnes y su esposa Annie Edison. Llevan juntos desde los dieciocho años...

 

- ¿Y quiénes son exactamente? ¿Por qué los he invitado?

 

- ¡Es el nuevo abogado de tu firma, Jeff! ¿Cómo puedes olvidarlo? ¡Lo invitaste tú mismo!

 

- Oh, no va durar mucho en la empresa

 

- Eso es racista- replica Susan.

 

- No hay muchos abogados buenos licenciados en Community College Greendale.

 

- Oh. Será uno de esos abogados que son despedidos a las dos semanas... y mi marido le olvidará con esa horrible memoria suya.

 

Jeff ríe entredientes- Sin embargo a su esposa será difícil olvidarla. ¿Annie has dicho que se llama?

Susan le golpea en las costillas con el codo ante esa provocación. Jeff se une a la risa de su esposa, pero cuando se alejan para saludar a otros invitados, Jeff gira la cabeza para ver la figura recta y frágil de Annie Edison.

 

***

 

Los dos cuerpos desnudos y enredados entre las sábanas forman una curiosa fotografía, como si simbolizasen la propia degeneración. Alrededor de ellos quedan aún vasos de plásticos llenos de ron y unas bolsas de pastillas que se expanden sobre la colcha como si fueran parte de ella. Si no fuera por los gemidos de la resaca, ambos parecerían figuras inertes víctimas de una noche de borrachera y desmadre. 

El sonido del timbre rompe el silencio.

 

Jeff gruñe, quejándose de aquel sonido que aumenta su dolor de cabeza.

 

- No te preocupes. La puerta está cerrada...- dice Britta entre bostezos.

 

Jeff se acerca a ella y la abraza por detrás- ¿Cuánto tiempo llevamos saliendo?

 

- Cuatro meses

 

- Deberíamos hacer esto más a menudo...aunque sería genial poder saltarse la resaca.

 

Britta ríe entre dientes, de acuerdo.

 

- ¡Britta! ¿Estás en casa? ¡Necesito una charla de mujeres urgentes, traigo algo de helado conmigo!- la voz de Annie suena en el apartamento, provocando que Jeff se separé con brusquedad de Britta, de repente alerta y despierto. Britta se sube las sábanas hasta taparse los pechos y no es capaz de hacer mucho más antes de que Annie abra la puerta de la habitación.

 

Annie abre los ojos a la vez que articula una mueca de sorpresa. Su mirada se desvía hacia Jeff que tiene la colcha liada a la cadera, junto a sus pies reposan las pastillas y algún vaso de plástico vacío. Britta había olvidado que le había dejado las llaves de repuesto días antes.

 

- Lo.... lo siento- Annie se da la vuelta a la vez que se tapa los ojos- No sabía que estabais aquí. Aunque clara, era lógico...puesto que sois novios y los novios hacen el amor y vosotros os amáis así que hacéis el amor- En su violenta cadena de explicaciones, Annie libera sus ojos y mira hacia el suelo, en el que hay aplastadas algunas pastillas. Ante esa visión, Annie sostiene el aire, dejando de respirar durante dos segundos.

 

Aquellas pastillas no son Adderall pero es droga y eso le recuerda a aquellas píldoras que acabaron con su vida, que la convirtieron en un fracaso frente a sus padres, que la llevaron irrevocablemente hacia Greendale. Annie cierra los ojos en un último intento de dejar de verlas, pero en la oscuridad de sus párpados cerrados aún puede imaginarlas con toda claridad, como un vídeo enfocado y remasterizado que se repite en un ciclo continuo en su mente. De repente se siente desfallecer y en un último intento de no avergonzarse a sí misma una vez más, sale de la habitación corriendo lo más rápido que puede. Aquella habitación le aterra.

 

Jeff suelta la colcha- ¡Annie!- grita su nombre y comienza a correr detrás de ella.

 

Britta resopla al ver a su novio correr detrás de otra mujer. Sabe que Jeff no saldrá del apartamento, puesto que está desnudo, pero aún así no es la única vez que Jeff corre al auxilio de Annie Edison. Britta quiere a  Annie, la adora, pero hay veces que la envidia. Sin embargo, Britta nunca se atreve a decir nada, con temor de que alguna palabra suya haga que Jeff abra los ojos, se vaya detrás de Annie y no vuelva. No está enamorada de Jeff, en absoluto, pero está demasiado cómoda para dejarlo irse.

 

***

 

En toda firma de abogados, hay el típico trabajador que se pasea por las oficinas para contar chistes estúpidos, intercambiar cotilleos o reírse del fracaso de sus compañeros. La empresa en la que trabaja Jeff no es una excepción y cuando ve acercarse a Dick Larry no puede evitar poner los ojos en blanco.

 

- Tienes un cliente, Winger- dice Larry.

 

- Pensaba que informarme era tarea de mi secretaria ¿Qué tiene este cliente que ha atraído tanto tu atención?

 

- Es una chica- dicho esto, Dick Larry se va, con una sonrisa estúpida grabada en la cara.

 

- Estúpido- resopla Jeff, mientras se sienta en su sillón. Que sea una mujer no puede ser la única peculiaridad que ha encontrado Dick en ella. Por breves segundos, Jeff se imagina a Jessica Rabbit en versión humana entrando en su oficina mientras se contonea, Jeff sonríe ante su fantasía.

 

Una tos interrumpe su ensoñación. Jeff mira hacia la puerta para ver a una joven que seguramente no supera los veinte años. Viste de forma austera, incluso puritana y se recoge el pelo con una orquilla. Nada más verla, Jeff piensa que con el cabello completamente suelto estaría mucho más atractiva. Bueno, ella no es Jessica Rabbit y él no es un detective, qué decepción.

 

- ¿Señor Winger? ¿Es usted abogado?

 

- ¿Necesita realmente respuesta esa pregunta?

 

La joven sonríe, al parecer no ofendida por la contestación de Jeff. De repente, su rostro se ensombrece, decidida a entrar en asuntos más importantes.

 

- Necesito demostrar que mi marido es un hijo de puta, creo que usted es el mejor para esos asuntos...turbios

 

Jeff Winger la mira con sorpresa. Su resolución y su voz firme no concuerdan con su apariencia vulnerable y frágil.  Y de repente, Jeff Winger ve a Annie Edison. No es una visión que le desagrade, exactamente, entre ese aspecto puritano e infantil hay algo que lo atrae.

 

 

***

 

Fingir que nada ha ocurrido es difícil

 

 

Pequeña Annie se sienta a su izquierda. Sus hombros están rectos, cargando sólo el peso de una rebeca rosa fucsia. Las rodillas de sus piernas están unidas y su corta falda apenas presenta alguna arruga. Su voz a veces adquiere un tono chillón, especialmente cuando intenta que su opinión prevalezca sobre la de los demás. Jeff se sienta entre Britta y Annie, cuando entra en la sala a veces encuentra su silla mucho más cerca del asiento de Annie que del de Britta y él no se preocupa en centrarlo. En estos momentos es cuando sus rodillas se rozan y Annie se encoge sobre sí misma aún más, como si una corriente eléctrica recorriera su cuerpo. La mayoría de las veces es complicado apartar la mirada de sus ojos azules, a Jeff le encanta cuando Annie habla porque entonces tiene algún motivo por el que mirarla sin que el resto del grupo pueda sospechar nada. Jeff también aprovecha los momentos de acalorado debate para mirarla, como ahora, en el que las películas de ciencia ficción están siendo profundamente analizadas.

 

- Las películas de ciencia ficción pueden desarrollar una historia amorosa de forma tan cuidada como las películas realistas. Por ejemplo, puedo recordar que las miradas entre Han Solo y Leia eran similares a las que ahora comparten Annie y Jeff, mientras piensan que no los observamos. De la misma forma que Annie y Jeff, la audiencia era consciente de la historia de amor entre Han Solo y Leia antes que ellos mismos- Dice Abed, con su voz impasible, como de costumbre.

 

- ¿Qué?- exclaman Jeff y Annie, apartando su mirada el uno del otro.

 

- Oh. Creo que acabo de revelaros un spoiler. Despiste mío.

 

- No estamos en una película, Abed, ni en ninguna serie...- dijo Jeff. Ya no recuerda cuántas veces a repetido esta frase. Decide cambiar de tema, hacia uno que sin duda atraerá la atención del grupo- ¿Y qué pensais de los universos alternativos?

 

- Bueno, J.J Abraham es bastante asiduos a ellos como indica la última temporada de Perdidos y su otra serie, Fringe. Yo considero que pueden presentar muchísimos puntos de giros que enriquecen la trama.

 

- Ya, pues yo creo que prefiero aferrarme a la realidad...y nuestra realidad ahora es que hay clase de español- dice Britta mirando su reloj, a la vez que se levantan.

 

Todos lanzan exclamaciones de pesar, el tiempo se pasa muy rápido. De forma desordenada van abandonando la biblioteca, Jeff se da cuenta de que debido a la cantidad de libros que Annie lleva consigo, está tardando en guardarlos en su maleta. Todos se han ido cuando Annie cierra la cremallera, excepto Jeff. Al levantar la cabeza, Annie se sorprende de verlo aún ahí.

 

- ¡Oh! ¿Me estabas esperando?

 

Jeff no contesta, se limita a ofrecerle su brazo- ¿Milady?

 

- Milord- responde Annie, aceptando su brazo y sonriéndole.
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sirenita minimalista

Introductions, Spanish and Questions

Hello.

This week I have found the awsomness that  Community is, and now i am completely obsessed with this tv show! So here I am to say hello from a far far country. (I am not sure if its allowed to post a message for this, sorry if it is not)

I am from Spain, and sadly Community isn´t famous here...yet. So it lets my computer alone to hear me laughing out loud and thats the reason I needed to find a Community to discuss Community (Thats redundant?) So, I have writen this message to shout that  I LOVE COMMUNITY! (Everyone should, Wouldn´t they?)

Anyway, after say hello to everyone I wanted to make some appreciattions:

1. The spanish. Its actually hilarious to watch the character try to speak my language, and sometimes, make fun of it (In a not offensive way). And Señor Chang speaks it perfectly, with a great accent even. Not such luck with Jeff, in the first episode when he said a long and not very much related phrase in spanish to Britta, I had to review this scene trying to understang what was he saying. And its kind of ironic that I just got what he was saying thanks to the english subtitles, being me spanish... But well, my english accent is horrible too, so love him anyway.

2. I am a Annie/Jeff shipper like almost everyone, I see. Although all the characters are simply amazing, I have my weak spot in this two. I love Britta and Jeff but in separated ways, love their frienship banter...Just no romantic. But I understand that they have to happen (I hope it will be something like Ted/Robin thing in himym)

3. Questions: What day is Community aired? Thursdays? And what time? I dont quite understand the prime time bands of USA. It is at 7 p.m..., 8 p.m? In Spain prime time is while or after dinner, at 22.00 p.m or even 22.30. And.... I little silly question: What is homeslice? Britta said it when she said she wasn´t Juno (One of her best moments)


PD: Sorry for this message with a horrible english, I guess. I have even write a Annie/Jeff fic in spanish, If I get to traduce it, I will post it. Sorry for the crazyness too, After a week watching three episodes of Community per day I am suffering of the lack of community :D

And thanks for this great Community, Its just what I need!
sirenita minimalista

fic: Pure Air (LoVe)


Title: Pure Air
Author: Carola_d
Characters/Pairing: Logan/Veronica
Word Count: 925 Words
Rating: R
Summary: Veronica is a good friend and Logan kiss whoever he wants.
Spoilers/Warnings: Pre-Series. Thanks to vmfan387 from Fanfiction, who was my beta.

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PURE AIR

 

It hurts, the polluted air does not let her to breath, and the ground began to sink under her feet. It was an embarrassment, or whatever defeat state where she had landed after a war that was not any of her business. She was still taking shelter from Lilly Kane. Veronica Mars, always beside the Neptune institute princess, Veronica dressing with yellow cotton. She was an innocent character of any cliché fairy tale.

 

Lilly was the opposite of Veronica. Lilly enjoyed the situation because it provided her so much attention. Her hips swung faster and her skirt lost between her thighs everyday; especially when Logan Echolls was near.

It was the clear figure of a woman who got off a betrayal with flying colors.  

 - It was so tough for me. I trusted Logan …and that slut, Yolanda. I am pretty sure she got Logan drunk- Lilly told her tragedy with eyes of resignation

 - Who would kiss a girl like her?- With this statement Lilly let herself show a sad smile.

- Maybe they didn’t do it on purpose,- Veronica voice drown under the Pam and Carrie Bishop voices. They pretended to be faithful friends. No one listened to Veronica.

- Fortunately, Veronica told me about their kiss- Lilly overpowered everyone elses. Veronica smiled insecurely. She had doubts about her well actuations. Thanks to her all of Neptune ignored Yolanda and Logan because of what Veronica saw that night.

- I am going to the bathroom- said Veronica wishing to get out of this circle of gossip girls. The air had became more dense, her damn conscious again.

 

Her steps were slower to the lobby l because she had not walked so much when she faced Logan Echolls; the last person she wanted to meet right now. Suddenly, there isn’t air. He looks at her hurting and furious, frowning and grimacing. Veronica went back two steps as she thought the hatred in his eyes could hit her.

Behind Logan appeared his two buddies, Dick and Luke, one on each side.

- Look at Veronica! What is up Mars? Are you looking for another couple to destroy?

- I did the right thing! Lilly is my friend- Veronica said to herself, ignoring the laughs of Dick and Luke who supported Logan.

- It isn’t so difficult if you kiss anyone Logan, but you know how Lilly gets. She is very sensitive…” Veronica said. Maybe the last part was irony, trying to hand to her best friend a quality that she lacks.

Logan smirked surprising because the most naïve girl would join the sarcasm and the coldness in one phrase.

- Of course…The Great Lilly Kane,- Logan chewed his words looking at the lobby. His eyes got lost in his own ghosts. Veronica looked at him out of the corner of her eye wishing to read his mind. Logan blinked and asked his friends to go away, he can deal with Veronica alone.

 

Veronica did not know if she should be scared, or relieved when Dick and Luke went away.

- Oh, Logan…To be fair you were the one who screwed up things with Lilly,- said Veronica trying to be rational- It was not my fault!

- It is never your fault. You are the good friend, aren’t you?

Veronica nodded without pride.

- You are not so good friend,- muttered Logan getting close to her,

- And I don’t kiss whoever I want; so we are not what we seem-

The air became vicious, specially the air close to Logan lips. She was beginning to feel claustrophobia of them.

- Logan, leave me alone! I’m sorry. Ok? Lilly is my friend…

- Stop saying this!

 

Logan thought this statement wasn’t enough to shut up Veronica; so he sealed his lips upon hers in a sweet and kind kiss. Veronica absorbed the air from his mouth, trying to breathe his scent as she played with his tongue. The air was now purified, and her mind refused to come back to the solid ground. It was Logan who abruptly separated his lips from Veronica’s. She breathed in deeply, trying to catch the last gust of the air emanated from Logan lips.

-You kiss anybody too- his voice was hoarser.

Logan touched his lips with delicacy; not wanting to take away the taste still reposed on his lips. He glared at Veronica eventually. Hatred and passion lit up his eyes when he turned round and disappeared in the lobby’s end.

 

He left her alone, caring about her own sins. Logan was the most effective in his revenges. He turned Veronicas doubts into morals preoccupations, and transforming her last defence “I am a good friend” in a nonsense lie. Veronica damned herself because she tried to keep that sour taste, mix of Logan’s perfume. She prayed that no one saw them, and does not tell the all powerful Lilly Kane.

 

Still, after all was said and done, she kept breathing in Logan’s as if it was pure air.

 

 

 

 



sirenita minimalista

fic: The danger of Money (Chuck/Blair) Part II. End


Title: The Danger of Money  Part II (End)
Author: Carola_d
Pairing/Character: Chuck/Blair
Rating: PG
Spoilers/warnings: No one. Its two-short. Thanks for be my beta, tessaless (from fanfiction)
Word Count: 3.263 words
Summary: Confessions with your kidnapper. You are a awfull hostage, Bass.  After 1x10


So here it is the end!!
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THE DANGER OF MONEY

CHAPTER 2

“You have to be starved.” Olivia’s voice came through in the darkness, almost ghostly. Chuck shifted on the uncomfortable chair, waiting in silence for her to switch on the light. The girl, as if she could read his mind, pressed the light switch and Chuck’s eyes closed even more, irritated.

Olivia brought two hamburgers from McDonalds on a plate.

“I am not going to eat this,” Chuck said, still adapting to the light.

“What normal teenager would reject a McDonald’s hamburger?” Olivia mocked, kneeling close to Chuck’s chair to leave the plate on the floor. “Ah, I forgot that you think you’re special!”

“Are you going to feed me?” He opened his mouth like a child waiting for a spoon to land on his tongue.

Olivia chuckled.

“If you aren´t hungry, I can take it outside,” she said. “Although, I thought after so many hours of sleep, that hunger would wake you.”

Shit. She’s right. His stomach was rumbling. Olivia smiled.

“Did I sleep that much?”

Olivia nodded. “You must have had a horrible week or something.”

Chuck nodded, unconsciously remembering the butterflies…Ah, Blair was right. He had to murder them!

“Nightmares?” Olivia asked.

Chuck frowned and replied, “No. Sex, a lot of sex…”

“Oh…Of course,” Olivia said while untying him. Chuck looked at her oddly; he even contracted when she touched him, as he was afraid of her tying him down even stronger. When he was untied, he kept still for some minutes…

“Aren’t you afraid that I’ll escape?”

“No,” Olivia said, calmly. “Unless you have the marvelous power of going through walls.”

“Chuck Bass can do anything,” murmured Chuck as he stood up.

When they were at the same height, she didn’t say anything, she merely looked at him, surprised and even worried.

“You won’ try anything?” the girl asked.

“What? Did you believe that I go through walls?” mocked Chuck.

“Neither forcing the door, nor aggressive action, nor trying to seize the keys?”

Chuck sat on the floor.

“And...Leaving behind this greasy hamburger? No way.”

Olivia, who was convinced eventually, sat down as well. Chuck had already started to nibble his hamburger, so she took the other one and unwrapped it, beginning to calm down.

“So polite of you! Accompany me to lunch!” exclaimed Chuck.

“Dinner,” she corrected

“Has a whole day passed?”

“You slept for a day like a sweet angel,” she mocked. Surprisingly Chuck didn´t seem bothered about the waste of time, he looked at and bit into his hamburger again.

“Why aren’t you eating dinner with your parents?” Chuck wanted to know.

Olivia looked at him. Was Chuck Bass asking about her life? As a friend...as a normal person?

“Family problems.”

“What kind of problems?” Chuck asked, without looking at her. (He was too busy with his hamburger.)

“Are you pretending to be friendly?”

“No. But I always enjoy the sorrows of others,” He said, then all of a sudden, turning serious. “With family problems, it’s better to merely nod.”

“Is that a tip from Chuck Bass?”

“Don’t get used to it.”

Olivia nodded and smiled, and after two minutes of silence, she talked:

“It’s my brother.”

“Does he steal your pocket money?”

“No. He’s not the problem.”

“Do you hit him?”

“No!” She seemed hurt. “If you really want me to tell you, shut up.”

Chuck nodded, there was the yesterday’s girl, not today’s sensitive and weak girl who let her captive eat and accompanied him in his loneliness.

“Okay...go on.”

“The problem, it’s with the rest...with the world, actually,” Olivia said.

“Money problems,” said Chuck, meeting her gaze. Everything was always because of money. He was locked in with a stranger because of the same old thing.

“He’s autistic,” the girl said quickly. Chuck looked at her in astonishment, he didn´t expect something like this. “And the help centers are so expensive. We found one in Connecticut, but...”

“That’s why you want the money!”

“Not now, I don’t want the money,” Olivia said, “My brother would hate me if he ever found out how I got it.”

“So… I’m still here for my personal charm, then, is that it?”

“Yeah, that is one of the reasons,” joked Olivia. She stood, picking up the empty plate.

Before leaving the room she asked, “Why don’t you want to escape?”

“What makes you think I don’t want to get out of here?” Chuck asked, raising his eyebrows.

“I untied you and you didn’t try to escape, you asked me about my problems—so you didn’t hate me for keeping you here. What’s so horrible out there that you prefer to stay in here with me?”

Chuck laughed, avoiding answering the question. “You’re not so boring,” he said.

Olivia smiled and left the garage, leaving the door open. She was letting him go

--

“Blair, stop stomping the ground with your heels!” shouted Serena. “And Nate, stop twirling around like a psycho!” Nate obeyed and sat down on a sofa at the Palace Hotel. “I know you’re worried, but he’ll be fine. God! He’s Chuck!”

Blair, absorbed with her own thoughts, continued to stomp around aimlessly.

“What’s he doing here?” Blair asked, staring at Dan, who was leaning against the wall.

“He’s here to support us!” answered Serena.

“Support? Chuck could be bleeding or dead—his corpse left in an alley! All the fault of a bitch who would try to seduce him to get his money, get off his clothes and…leave his scarf on the floor!” Blair, her imagination running wild, was almost hysterical.

“Blair! Fuck…shut up! You’re talking about one of your best friends. Don’t be so pessimist and insensitive!”

Blair blinked, surprised by Nate’s reaction. He didn’t understand…she needed to show indifference, even exaggeration to keep from breaking down, to keep from showing that Chuck wasn’t just a friend. Would their relationship be like that again? Without talking or understanding each other? When it seems they loved each other in the same way!

The tears began to gather in Blair eyes, impacted by everything from that day of despair. She couldn’t keep control…she couldn’t. So she simply ran from the room, the noise of her heels resounding in the ears of her friends.

“Blair!” shouted Serena, following her to the lobby. Dan sat down by Nate who was massaging his throbbing temples.

“Are you going to tell me off too?” asked Blair, turning abruptly when they were both in the lobby, far away from Chuck and Nate. Blair was sure Serena was going to ask her why she said that she was with Chuck that morning when she really was with Nate.

Don’t ask…I would not know to answer

“No,” Serena said sincerely, “I just want to know how you are.”

“Bad. Like you!” Blair sighed. “Chuck was…is our friend.”

“Yeah, my friend…something like that,” Serena said. “But for you he is something more…”

“No. He isn´t.”

“Yes. You’ve hooked up. He’s your lover!!” Serena exclaimed

“Oh, Serena…that word is so…unbelievably wrong!” Blair said, turning again and running, until she had locked herself in a room. Serena tried to open the door, hearing her friend sobbing from within.

“Chuck, I hope for your sake that you are fine…If not…I…,” Blair’s voice faded away with a new sob.

--

His legs had never been so thankful to have to walk somewhere. Chuck didn’t go straight home, he instead walked the streets of New York, breathing hard and rubbing his puffy and sore wrists. Olivia was right; it was easier to be trapped and tied than face his own life: Blair, Nate and himself.

The Palace Hotel was in front of him, crowded like always, as nobody had realized that the ever important Chuck Bass had been kidnapped. At first time he was glad of being unnoticed, he wouldn’t say anything. The story about his kidnapping would sound absurd. Moreover, he was kidnapped by a skinny girl! This new information would surely ruin his reputation. He would say that he had spent the weekend with a chick, which, after all, wasn’t even a lie. His father probably wouldn’t even ask where he’d been. He only would have to walk in, greet him with some sort witty remark and retire to his room.

But an unexpected scene greeted him upon his entrance: His friends were sitting on armchairs in the lobby. The beginning of his problems…

Nate eyes shined when he recognized Chuck, his troublemaker friend who appeared indifferent as always, witty and cheeky.

“A party without the host?” Chuck joked. Nate hugged him strongly and Chuck couldn’t help but frown. They know. Isn’t Olivia able to keep someone without anybody noticing? Was she detained? Was that why she let him escape? Why was he worried about her, anyways?

“How are you?” Nate wanted to know.

“Never better,” Chuck answered simply, searching for a cigarette in his pocket.

“Where were you?” Nate asked. “We thought you were kidnapped!”

“Well...the girl tried it,” Chuck said, laughing. “With her long legs...it wouldn’t be bad, I figure.” Chuck slapped Nate’s back.

“You were with a girl?” Serena asked, causing Chuck to look towards the rest of his friends. Even Blair, she was grasping bags from the most expensive shops in the city and she was gazing intensely at her feet. She didn’t want to look at him.

“Yes. Molly, Stacey, Grace…I just remember that she was a beast in bed, but don’t be jealous, Serena…there is a little of Chuck for you too.” Surprisingly, Dan didn’t try to hit Chuck or threaten him for this inappropriate offer on his girlfriend. It seemed that all of them were actually glad to see Chuck safe and sound, or almost everyone…he thought, looking at Blair, who was still ignoring him.

“I’m glad you’re okay, man,” Nathaniel said, returning the slap on Chuck’s shoulder.

“If you want, I can give you her number…you know I love to share,” Chuck said, with a double meaning that only Blair and Serena understood: I’d like to share your girlfriend too.

Nate laughed but he rejected the offer, “Blair and I are back together.”

“It’s in the details, Nathaniel,” Chuck smirked, then a pause. “No alcohol, no single girls willing to pass a forgotten night…your party sucks, so I’m going upstairs to bed You know, I’ve had too much exercise for one weekend.”

Chuck hurried up the stairs, but stopped on the second floor because he heard footsteps behind him. The figure of Blair Waldorf appeared in the stairwell and without any sort of notice, she hugged him.

“I would prefer a passionate kiss,” Chuck commented. “But I guess a hug isn’t bad at all.”

Chuck knew that Blair was frowning. She didn´t say anything, but kept hugging Chuck for several seconds.

“I knew you would get back to Nate sooner or later.”

“Aren’t you going to congratulate me?”

Chuck smirked. “For getting back to your charming prince? No,” he sincerely answered.

Blair nodded.

“There isn’t any girl...You weren’t with anybody this weekend,” Blair said, with false confidence.

“I love when you fool yourself trying to placate your jealousy,” Chuck said. “But sweetheart, you can have me whenever you want...you only have to close your eyes and remember my hands caressing your skin.”

“You are disgusting.”

“Only for you,” Chuck smirked.

Blair backed away from him, repeating:

“There wasn’t any girl.”

“Okay…care to make a wager? If there wasn’t any girl, nobody will know about our unforgettable and exciting minutes in heaven, but if there was a girl…you will spend a night with me, your fantasies becoming reality…”

“You know, I can´t refuse a wager,” Blair answered, although she knew she would lose, this wager wasn’t against Chuck—it was against herself and the idea that she had forced him to go to other girl.

“I know you can’t refuse me,” Chuck corrected, turning around and walking away from Blair.

--

Chuck was smoking a cigarette. He observed the smoke as it floated out into the air, free. Seeing that grey stain go to the heaven was better than the idyllic- revolting- image of his best friend, arms intertwined, kissing Blair. Chuck could remember each part of Blair’s body; he even knew that right at that moment, Nate’s arms grazed a spot with which Chuck loved to play, caressing and feeling her buttery skin.

He had hardly taken two more drags when he saw a thin girl walk into the school. He wrinkled his nose, it was the first Monday after the kidnapping, and he didn’t expect to see her so soon. He’d even sort-of pushed it out of his mind, as if Olivia didn’t really study at his same school…but there she was, freckly like always. Olivia looked at Chuck Bass but glanced away quickly, embarrassed and scared.

Chuck felt stronger than her in that moment, without ropes and uncomfortable chairs, as if he was invincible. So Chuck threw his cigarette to the floor and confidently strode towards Olivia.

“Doherty,” Chuck called. Her friends looked around, surprised. “Hey, that’s Chuck Bass!” exclaimed one of them.

Olivia was paralyzed for a few seconds, finally she turning around.

“Can we talk?” asked Chuck. “In private,” he added pointedly at her friends, but they didn’t seem offended. They smiled excitedly and gossiped amongst themselves because Chuck Bass had talk to them, nodding and walking away.

“If you’re going to tell me I will regret keeping you tied and that I have to watch my back, it’s not necessary,” Olivia said. “I already know.”

Chuck smiled.

“Oh! And I thought that you missed me!” Chuck said, taking a white piece of paper out of his pocket. “I just wanted to give you this.”

“It’s a check,” Olivia said, staring at the object in his hand.

“Congratulations! I always knew you were clever.”

“Why are you giving me this?”

“Consider it a small payment to guarantee my own personal safety.”

“I won’t kidnap you again, Bass,” Olivia said. “Your presence is unbearable enough—I wouldn’t even consider it.”

“God knows I have more pride,” Chuck said, “But the difference between us two. In addition to the class, the money and the beauty is that I haven’t got a brother who needs special assistance.”

Olivia looked at the floor with the memory of her brother’s problem.

“Pride is for rich people,” Chuck continued. “You, the poor ones, should not even dream of it.”

“Is it your way to say me that you’re giving me this money to help my brother to go to Connecticut?”

Before Chuck could answer, Olivia hugged him and whispered “thanks,” in his ear.

“I know there isn’t a girl who can resist me…we are in public, darling, but if you haven’t got a problem with this, then me neither!”

“Your horny mind could ruin even an innocent hug.” Olivia half-smiled, gripping the check harder, and with a farewell glance, she walked back towards her friends.

She hadn’t gone more than five steps when she turned around and saw Blair Waldorf besides Chuck, whispering something to him with her lips curved into a playful smile.

“Bass!” Olivia shouted, “You don’t know it but you really are a generous person.”

Olivia didn’t wait for an answer; she saw Blair chuckle with glee.

--

Blair carefully spooned out her yogurt. Nate hugged her, playing with her hair—he had never been so sweet, but she was busier picking out each speck of fruit from her breakfast. She only looked up when she heard a familiar laugh.

Chuck was with a girl a few feet away; she was so skinny, freckles and untidy hair. She would never, ever rival Blair Waldorf.

Nate had seen them too, and he commented:

“I didn’t imagine her to be like that. But he seems happy enough.”

“He isn’t happy, Nate,” Blair said “ Chuck is laughing at her not with her. It’s obvious!”

Nate kissed her neck. “It doesn’t matter…”

Of course it doesn’t matter, because this reason Blair looked at the pair again. She does exist. Damn, she had lost the wager, again. Blair extracted herself from her boyfriend, kissed Nate, she looked up and she went where Chuck was sitting alone.

“I though you had better taste in girls, Bass.” Blair said stopping by his side.

“She reminded me of you when she screamed of pleasure and she grasped my hair.”

“Chuck!” Blair exclaimed, shutting him up “Keep the details to yourself!”

“I owe it to you. Nathaniel was much too explicit when he told me about your beautiful night together.”

“He would never share such intimate things.”

“Then it was I who imagined it,” Chuck said. “Now I remember, we have something pending.”

“Bass!” exclaimed the skinny girl. Chuck stopped talking to hear her. “You don´t know it but you really are a generous person.”

Blair chuckled when the girl disappeared between other students.

“Generous…you? This girl doesn’t know you at all.”

“We didn’t spend so much time talking.” Chuck lied provoking a glare in Blair. “Don’t forget. Tonight. You know where to find me.”

“I won’t go.”

“Of course not,” Chuck said, arrogantly.

--

The night was falling between Chuck’s suite curtains, while he was drinking from a scotch glass. Chuck smiled haughtily when he heard the knock on the door. There isn’t any doubt about who was waiting on the other side, He left his glass still full on the table and turned the lock, opening the door.

It was Blair Waldorf, feigning security. Her chocolate curls were adorned with a headband, she wore a beautiful red dress that showed off her figure. Chuck knew that in time he would see this image in his dreams: she was dressed in the color of the devil, her nails hitting the door wood with the beauty that only a fallen angel could obtain.

She frowned like always and she said:

“I hate to be indebted.”

She walked his room, but hesitated for a few seconds on where to sit down, what say and what look at. Eventually she decided to sit on the bed and observe Chuck taking off his scarf.

“No! Don’t take off the scarf,” she begged, biting her lower lip.

Chuck wondered how many indecent things the girl in front of him could possibly be imagining. The girl who he knew, who danced a strip tease only for him, the girl with which he exchanged looks in the rehearsal of the ball, looks that nobody ever noticed. He still wonders how people were so blind. He was sure Nate was right now thinking that his naïve girlfriend was hugging to her favorite puppy and watching Breakfast at Tiffany’s! How wrong he was!

Chuck smiled mischievously, letting his scarf down around his neck, He started to take off his shoes. “Would you like water or anything else?”

“I’m not thirsty.”

Chuck nodded, untying his shoelaces. “And your dear Nate?” Chuck looked at Blair, looking for any sign of regret, love, dependence…whatever. He knew that mentioning Nathaniel was a mistake, but the name burned his mouth, he had to spit out it…

“Chuck, don’t mention him during times you are with me in bed,” Blair said, naturally, taking off her headband.

“Are you saying that will be more than one time?” Chuck asked, intrigued, mouth dry, begging for her to answer yes.

“That depends in how much you love to wager.”

Blair stood up and began to kiss him without any sort of restraint, forcing him to leave his shoelaces to match her passion. Both bodies fell on the bed, leaving the forgotten scotch glass on the table.

FIN
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Reviews are so welcome! :D

sirenita minimalista

fic: The danger of Money (Chuck/Blair) Part I


Title: The Danger of Money  Part I
Author: Carola_d
Pairing/Character: Chuck/Blair
Summary: Confessions with your kidnapper. You are a awfull hostage, Bass.  After 1x10
Spoilers/warnings: No one. Its two-short. Thanks for be my beta, tessaless (from fanfiction)

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CHAPTER 1

    He had received as many punches as he dealt in life; he provoked so many glares that he felt pride for arousing anger in most of his society mates. He knew the taste of blood as if it were his daily meals—although he never dared to describe it, avoiding metaphors that could sound silly. The blood just tasted like fury, or sometimes triumph, debauchery and other sensations that he could describe with precision… but never humiliation because Chuck had never given in to that human defect.

The one defect he would admit to possessing is the sin of lust. He was also guilty of greed—evidenced by his eternal love for money. This love was present and enhanced by his faith in materialism.

Then it would be a nightmare, a dream turned sour—because he could dream—although he didn’t savor the sourness (humiliation) of his own blood, the pain of his wounded eyebrow and the ropes so tightly bound around his wrists—even in the deepest of his dreams.

“No” he said to himself “Chuck Bass isn’t tied to a chair” The young man tried to untie himself but that just increased the pain.

“Chuck Bass.” It was definitely his name. The voice that pronounced it was female and sounded self-confident. Although, when your adversary is tied to a chair, confidence isn’t difficult to muster. He touched the wooden chair, the reality of the situation sinking little by little in his mind. Curiosity forced him to open his eyes.

In front of him, there was a girl about his age with an articulate smile. Chuck didn’t know the girl. Her face was so ordinary that she was completely forgettable and her clothes revealed a humble construction—nothing like the elegant outfits of Blair Waldorf.

‘Damn it!’ Chuck thought, when he remembered Blair’s body entwined with Nate’s. And to make the situation worse, the scarf he normally wore around his neck was missing. He knew that after that disastrous ball he had gone back to the hotel to pick up the scarf and to drink, far away from Blair and Nate’s intimacy.

“Chuck Bass.” The puny girl tried to attract his attention, annoyed that Chuck dared to ignore her in his situation.

Chuck looked at her with indifference, and asked, “Do we know each other?”

“Not with all the cordiality that we should, but we both know each other’s names so why loose more time?”

“I am sorry to disappoint you but I don’t know who the fuck you are,” he said bitterly.

“That’s neither surprising nor disappointing.” The girl kneeled down so that she was on Chuck’s level. “Olivia Doherty, a displeasure.”

Chuck wrinkled his nose and he was tempted to laugh at her attempt at intimidation. “The lack of distance between us doesn’t intimidate me,” said Chuck, “furthermore; I would say that it’s the distance in which I manage myself best.”

Olivia stood up brusquely. “Must I inform you that you are kidnapped?”

“No. It’s pretty obvious,” said Chuck, looking around. The room was completely empty with the exception of some junk; it was like a garage or a small warehouse. “But at the same time, it’s pathetic; I always thought that the first time I got kidnapped it would be by a corpulent man or at least a stunning girl.” Chuck looked the girl from the top to bottom “This is not the case.”

“You see, Bass. Life isn’t fair.”

“If it were, my blood would be blue…”

Olivia Doherty nodded, unsurprised by Chuck’s character. She sat down on the floor without taking her eyes off of the kidnapped boy. She was nervous, so nervous…It was the first time she has done it, everything could turn bad…very bad.

She coughed and inhaled air before saying, “Now, let’s talk about business.”

“Yeah...I definitely know how to do it. But I don’t use my body like bargaining chip,” said Chuck, “Well, it depends who asks for it.” He fidgeted nervously in the chair. “Untie me, bitch.”

“Insults won’t help you.”

“Who’s going to hit me? You skinny arms couldn’t hurt a fly.”

“Apparently I can hit a drunken Chuck Bass,” Olivia said, “Is inebriation your natural state or did you drink to drown your sorrows?”

“I hate soberness,” Chuck replied. “Too dull for me.” Suddenly he noticed something important. “Wait. Where hell is my scarf?”

Olivia shrugged her shoulders. The millionaire boy’s patience had fractured; he took deep breaths to help calm his raging fury.

“Who are you?” he asked.

Olivia stood up from the wall where she was leaning to approach him, as she figured he might not be able to hear her otherwise, or perhaps it was another stupid attempt at intimidation.

“Money. It’s everything I want,” she said firmly, “And coincidentally the one thing you have.”

“How much?”

“Not so much,” said the girl, giving him a paper with the quantity she wished for annotated.

Chuck gave a quick look at the document. “You kidnap the big Chuck Bass and you only want this?”

“You are an awful hostage, you should cry at the idea of freedom for this little price.”

“Sorry for disillusion; I forgot how to cry a long time ago.”

Olivia smiled; she was unsurprised at this statement. Of Course, Chuck Bass doesn’t cry.

“Why?” he suddenly questioned his captor.

“Why…what?”

“Why do you want this money?”

“Personal reasons.”

Chuck furrowed his abundant eyebrows as if it were the one way to make the rope come off or at least to inspire a measure of fear in his kidnapper.

--

When she woke up, it didn’t smell of expensive perfume, wool or cigarettes. No…That smell had disappeared. Her nose could just perceive the delicate smell of lemon verbena and children’s cream. She was leaning against a chest, a body, which was different as well, more burly and smooth. Anyway, Blair felt uncomfortable, the same sensation that she hated in her childhood when she had to switch beds while travelling with her mom and hotel sheets were too thick or too thin. She hated changes and it was the first time she woke up with someone who wasn’t Chuck Bass.

“Jackass,” she whispered. He had screwed up everything…

Blair stoop up and she looked for a dressing gown quickly, she didn’t want to Nate to see her naked, all her imperfections.

‘What do I do now?’ she wondered, watching Nate sleep. She wanted to run because she didn’t know how to do anything else. After a night with Chuck, she always ran away from him. He didn’t complain, he accepted it without reservations because he knew she would come back to him whenever Nate had avoided her.

But it wasn’t Chuck who was sleeping in that bed. Blair bit her lips. ‘What should I do?’ she wondered again. She ran. It was the only thing she knew.

Still dressed in last night’s silver dress, Blair walked through the empty streets of New York. Lucky me, the people don’t get up early on Saturday, she said to herself, rubbing ‘The Necklace’ between her fingers. Blair convinced herself that if she left Chuck’s necklace in the room, Nate would return it to her and she couldn’t bear that Nate touched it, because then she would be betraying him for second time. Betraying who? Blair wasn’t really sure.

Her phone started to vibrate and Serena’s name flashed across the screen. She didn’t want to talk with anyone, but if her best friend phoned her so early, it would only be for something important.

“Blair! Where are you?”

She always has to know everything…

“In the street, walking…” A great answer! Blair scolded herself for sounding so guilty.

“What? Are you with someone? Blair, your mom called me, worried because you never came home.”

“And what did you say?”

“That you slept over with me but that you were in the bathroom, come here immediately and phone her from my phone, okay?”

Blair sighed. She preferred to be alone because she didn’t want to talk about Nate and Chuck. Actually, she mostly didn’t want to talk about what Chuck did to her!

“I’m coming,” she answered.

When she walked into the Palace, Blair prayed that she wouldn’t meet Chuck. God seemed to have heard her, as he was nowhere to be seen. She knocked on Serena’s door and her friend opened it quickly.

“Where were you? With Chuck?” asked the blond girl.

“Good morning to you too, Serena.”

Serena sighed. “Were you with Chuck?” she asked, one more time.

“Yes.”Blair lied because she knew that if she mentioned Nate, she would feel dirty. Her life was perfect again but she couldn’t deny sleeping with two men in one day.

Blair wouldn’t let Serena say anything more. “I’ll call my mom, you can lend me some clothes and we’ll go out shopping. Okay?”

It wasn’t a proposal, but an order so Serena just nodded her acceptance.

--

“We slept together once,” said Olivia.

Chuck shrugged his shoulders. “Is this revenge because I didn’t call you the day after?”

Olivia smiled. “I hated you for a week. I wouldn’t allow myself to think about you even once more. So you didn't matter to me either, and you never greeted me so—,” Olivia, who was walking around the room in circles, stopped suddenly. “Now I know it was because you didn’t remember me… What pain alcohol has caused humanity!”

“Oh, Lucky me...Your hatred didn’t last so long! Otherwise maybe you would decide to throw me off a bridge…” Chuck said sarcastically.

“Is it the way you want to die, Bass?”

“No. I want to die old and grasping a scotch bottle within my silk sheets.”

“You forgot the dog! The one living being that will be willing to keep you company.”

“That’s the way you, the poor, comfort yourselves…you think the money brings loneliness,” Chuck laughed, “Money makes friends.”

“Then I hope you will never be without it,” Olivia said in such a sour voice that Chuck realized he had touched upon an extremely sore subject. The girl sat down again against the wall.

“Was that what happened to you? Did you loose all your money? Did your dad spend it on prostitutes?” Chuck needed to hate her; fuck…Chuck Bass never takes pity on anybody.

“My father was swindled.” Olivia swallowed hard. “By yours.”

Chuck’s face was impassive.

“Are you surprised because you are like your father? The magnificent and rich Bart Bass who had been promoted from misery to riches didn’t hold so much regard for his colleagues, he convinced my father to invest in a company that fell to pieces.”

“Well, he didn’t put a gun in his temple. Did he? Don’t blame my father for the stupidity of yours.”

--

The dressing room curtains opened to show Blair in a beautiful green dress. She twirled in a circle.

“What do you think?”

“You look pretty, Blair!” Serena said. Blair smiled, satisfied. “But try the other dress on! See which one flatters you more!”

Blair looked undecidedly at the red dress, but finally she nodded and closed the curtains again. She let the first dress slide off of her body until it touched the floor. It was a green dress, elegant, turtleneck, Victorian…naïve and cute. On the other hand, the other one was red, low cut although not vulgar, smooth, elegant and wild at the same time. With this one she felt naked but comfortable, without accessories…like she had in Chuck’s arms. Yes, the red dress would be the one Chuck would advise. Nate would prefer the green one, because this dress represented the innocent Blair who Nate always knew…who Nate still thinks he knows, because that strip tease, that affair in the back seat of a limo, those furtive messages—they hadn’t happened at all. As far as I am concerned it never even happened.

If she got back with Nate, she would choose the green dress. Anyway, she tried the other one on, and when she put the last strap on her right shoulder, she opened the curtains.

“This one is beautiful too!” Serena said when she saw her friend. “It seems more comfortable and you are radiant, but the other dress is more your style, although…God, I don’t know. Blair, do whatever you want.”

“Which dress should I buy?” Blair begged to know.

“I don’t know, seriously, I love them both...”

“Serena, choose!” insisted Blair.

“I like both…”

“No! It has to be one; I need to know which one! Chuck or Nate? Answer!” shouted Blair

Serena blinked, surprised. Did Blair just shout about Chuck or Nate? Blair´s mobile phone started to ring from inside her purse. So timely! Blair thought, and she took the call. It was Nate. She let the mobile sound a few seconds; she didn’t know what to say to him about her sudden escape that morning.

“Nate! I’m sorry…” Blair suddenly fell silent as Nate interrupted her.

“It doesn’t matter right now, Blair,” said Nate. He seemed worried. Is he mad? Blair bit on her nail. “Do you know where Chuck is?”

“Why would I know where Chuck is?” He knows she thought, scared, but relieved. Serena look at her friend, a worried expression crossing her face.

“He’s missing, Blair.”

How stupid! thought the brunette. He’ll be with a blonde whore from hotel service or maybe he found a girl at the ball…The idea of Chuck making love with another girl in the same place where she and Nate slept together seemed so disgusting.

“Should I be surprised? He’s most likely warming the bed of some bimbo we know.”

“Without his scarf? Without using his limo?” No scarf, no limousine... It started to scare Blair a little. She gnawed her nail again.

“Where was his scarf?”

“In the bar where he was last seen, and Chuck never called for his limousine…I know I can’t talk about disappearance until the cursory three days but, fuck, his scarf…He doesn’t ever walk, Blair, especially if he wants to impress a girl.”

Blair swallowed hard. Fate had decided instead of her.

“Where are you? Serena and I are coming…” But, God. She hadn’t even chosen a dress yet.


FIN PART I

  • Current Mood: happy happy